Anselmino, el pibe que casi no jugó y el mundo ya sabe que está para las grandes ligas…

Con 19 años y apenas nueve partidos en Primera, el zaguero de Boca no sólo llama la atención de Riquelme. Varios clubes de Europa lo tienen en la mira y Chelsea ya suena para llevárselo.

Por Cholo Sottile

Jun 6, 2024

La fama no viene con manual de instrucciones. Nadie prepara a los jugadores jóvenes para de golpe ser reconocidos en la calle, para los títulos de los medios ni para que los quieran desde Europa. Ese fenómeno también deberá asimilar Aaron Anselmino, el central de Boca con pinta de fenómeno también en la cancha. Tiene 19 años y apenas 9 partidos en Primera, poco rodaje aún. Aunque lo suficiente para impresionar con su técnica en la salida con la pelota y para que Juan Román Riquelme -siempre controlador de las exageraciones del mundo del fútbol- anunciara que les va a pelear a todos los centrales del club y que tiene futuro de Selección. Fue en enero, a pocos días de que se fuera el Colo Barco al Brighton, con quien nunca fue tan elogioso, aunque allí también jugó el conflicto que se dio primero con su renovación y después con su salida.

Ahora, seis meses después, y con Anselmino desgarrado por duplicado, porque se recuperó y cuando estaba por volver se resintió, lo analiza para llevárselo nada menos que el Chelsea. El chico pampeano, que ya tiene un gol en Primera, es un defensor de 1,86 metro, fino, tiempista, más del estilo de un Juan Ernesto Simón que un Flaco Schiavi o Jorge Bermúdez. Sus entrenadores de Inferiores, a quienes pasa a saludar a veces con la humildad de siempre, creen que es uno de los mejores jugadores de la cantera. Impresiona muy bien en ese Predio donde también están chicos como Equi Fernández, Medina, Zeballos, Valentini, Taborda y hasta hace poco Barco se paraba arriba de la pelota.

Anselmino llegó a Boca hace 9 años. Diego Mazzini, ex reclutador de chicos en Boca, lo vio en un torneo en Rafaela. Así el chico llegó junto al Changuito Zeballos, el gambeteador que está a punto de volver a jugar después de muchos meses lesionado. Aaron apareció como volante, aunque en las Inferiores del club un histórico como el Topo Lúquez lo ubicó como primer central. No fue casualidad si no una muestra de agradecimiento, que Anselmino le regalara la camiseta número 50 del debut a la pensión que lo cobijó en Buenos Aires. Fue contra Lanús, y esa misma noche Jorge Almirón, el entrenador que confió en él, desparramó elogios: «Le tocó debutar a un chiquito que realmente lo hizo muy bien, parece que tenía 200 partidos… Y la verdad que entrar a la cancha de Boca y jugar como jugó… Ufff. No es fácil. Estoy muy contento por él. Lo había visto jugar en algún entrenamiento, porque a veces suben a jugar, lo vi ahí, hizo un par de jugadas… Después lo vi jugar en Reserva con Rojo al lado y la verdad es que me sorprendió».

El «chiquito», como lo llamó, fue Anselmino. Lo que le ocurrió al entrenador fue lo mismo que a la prensa y a los hinchas. El anterior que se impuso fue Nico Valentini, aunque él es zurdo y Anselmino, derecho. Salvando las distancias, la historia de su aparición trae el recuerdo de Luis Medero, el defensor de Inferiores que debutó en el 92 en lugar de Simón y en ese partido contra River anuló a Ramón Díaz. Gardelito fue el del gol gambeteando a todos contra Platense en la cancha de Independiente. Fue la noche que Marcelo Araujo, el periodista que cambió la historia del relato en TV, anunció que si lo hacía, él se iba. Al final se quedó solo Macaya Márquez…

Son nombres que se mezclan, aunque la historia de Anselmino parece tener una enorme proyección. Por eso durante las últimas horas fue título por el seguimiento del equipo de Enzo Fernández, del Chelsea, uno de los monstruos de Inglaterra. Si bien para un club así pagar unos 20 millones de dólares hasta puede ser una inversión por un futbolista de apenas 19 años, conmueve y hace ruido. De hecho, enterados en Boca, aunque aún sin oferta formal, desean que el pampeano se quede un año más en caso de que avance la negociación.

El plantel tiene en ese rol a Figal, este año incorporó de Lanús a Lema, aunque todo hace pensar que con partidos en Primera ese lugar de la cancha será para Anselmino. En marzo, de hecho, se había rumoreado que lo miraban el Manchester United y el Milan. Por eso hace poco en el club le mejoraron el contrato y, más allá de que inicialmente se repitió que no había cláusula, la tiene y es de 25 millones de dólares. No parece un dato estadístico que sea la más alta de los jugadores del plantel. En todo caso, impresiona más desde lo conceptual que desde los números de partidos jugados. No es para todos, si bien siempre se quiere que les vaya bien a los chicos, que el chico ya haya recibido una ovación de la Bombonera. Por ahora, entonces, es un seguimiento sin email formal. Una posibilidad de las varias que le van a aparecer en su carrera si continúa con esta proyección. Hace ruido porque casi no jugó y en el mundo saben que Anselmino está para las grandes ligas.

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