Ansiedad: cuando la incertidumbre se convierte en amenaza

Decía el poeta y escritor Khalil Gibran: “Nuestra ansiedad no la provoca pensar en el fututo, sino nuestro deseo de controlarlo”.

Por Alejandra Naudi

Abr 28, 2023

La incertidumbre ante una posible amenaza futura es un proceso difícil de manejar que en ocasiones puede impactar negativamente en nuestra salud. Según la neurociencia, nuestro cerebro se apoya en la predicción y por tanto en la búsqueda de certidumbres (saber lo que va a pasar). Es por eso que enfrentarnos a la incertidumbre es una de las cosas más difíciles de gestionar para nuestro cerebro y, por tanto, fuente de ansiedad.

Los estudios indican que cuando nos vemos amenazados por una hipotética amenaza, no solo nos afecta el posible daño (amenaza) sino que se agrava ante la incertidumbre (no saber si realmente va a suceder, cuándo o cómo sucederá). Según este estudio se han identificado cinco procesos neuronales que nos dificultan adaptarnos a la incertidumbre, generando ansiedad:

  • Sobreestimar la posibilidad de amenaza, o sea pensar que es más probable que ocurra de lo que realmente es.
  • Prestar excesiva atención al miedo.
  • No haber tenido un aprendizaje emocional saludable.
  • No tener control sobre la atención.
  • No estar en el momento presente (una mente que divaga en acontecimientos pasados o eventos futuros, con poco contacto con el aquí y ahora).

La completa absorción en el momento presente (atención plena o mindfulness) disminuye drásticamente la ansiedad por el futuro. Esta cualidad se cultiva, practicar el arte de estar atento a cada momento, de una manera amable y receptiva. Conectar con mi realidad tal cual se manifiesta ahora. Tener la consciencia clara y simple de lo que me está ocurriendo ahora y en los sucesivos momentos perceptivos.

Sabemos que nuestro funcionamiento cerebral es principalmente de supervivencia. Es esperable imaginar terribles escenarios futuros para poder anticipar respuestas que nos preserven de ese peligro. ¡Nuestro cerebro vive anticipándose! Conocer acerca de este aspecto primitivo y básico de nuestro cerebro nos va a permitir tomar distancia de las reacciones adaptativas de gran ansiedad, que nuestra mente plantea.

La ansiedad es en el fondo miedo. Solo que en el caso del miedo sabemos qué es lo temido, sabemos a qué tenemos miedo, y por tanto podemos gestionar recursos de defensa. Cuando sufrimos ansiedad, en cambio, nos encontramos en un estado de agitación interna difusa, que nos cuesta identificar muchas veces y, por tanto, ocuparnos de ello.

Este estado surge principalmente como un gran miedo a lo desconocido y a la incertidumbre. Es algo así como un “miedo a lo que vendrá”. Una respuesta adaptativa que solo desea protegernos al anticiparse a lo que aun no ocurrió. Observar, describir lo que estamos sintiendo y conectar con nuestra respiración son acciones que ayudan a transitar esos momentos de malestar. Aprender a transitar la incomodidad de lo que está ocurriendo, vivirla con consciencia del cuerpo, y aceptación. Todo es un arte, aprender a estar en presencia del presente, que podemos cultivar a través del mindfulness o práctica de consciencia plena.

Para transformar la ansiedad es preciso sentir lo que está pasando, darle lugar. Podés ponerle nombre a lo que te pasa (siento taquicardia, me siento mareado, mi respiración es agitada), reconocer que estas a salvo (aunque los síntomas puedan ser amenazantes). Cuando aparece una crisis de ansiedad no intentes forzar la relajación, más bien el objetivo será atravesar la crisis, dejándote sentir y dándole la oportunidad a tu cuerpo de regresar a la calma poco a poco. Cuando la intensidad de las sensaciones físicas comience a disminuir, entonces intentar técnicas de relajación será mas efectivo (relajar el estomago, cuello y hombros, ubicarte en un espacio para conectar con la realidad del momento presente, y recordarte que est+as a salvo, y que las sensaciones que experimentas es tu cuerpo liberando tensión) Es importante que utilices la ansiedad para transformarla en algo más. Tomate ese momento para respirar y decidir cómo vas a afrontar lo que sientes, respetando tu propio ritmo y proceso.

En lo que parece debilidad es donde reside realmente la fortaleza. Y lo que parece ser fortaleza es a menudo debilidad, una máscara, un intento de ocultar el miedo. Recorda que tu malestar o sufrimiento merece ser escuchado. Quizá el luchar con taparlo sea lo que hoy te aleje de tu salud y bienestar.

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