Beto Casella y un primer auto que atravesó a una generación

El conductor de radio y TV nos cuenta su idilio con un Fiat 600: "Es como esa primera bicicleta que te trajeron los reyes magos, no se olvida más".

Por Leo Lucente

Ago 14, 2023

Hay autos emblemáticos por diferentes razones. Por su diseño, por su impacto en la historia, por la velocidad que alcanzan, por haber sido protagonistas en películas. Y también los hay por haber atravesado generaciones, como es el caso del Fiat 600, el primer auto del periodista Beto Casella, que a pedido de ADN+ y Car One nos relata su historia. “Mi primer auto, como corresponde a cualquier tipo de mi generación, fue un Fiat 600. En esa época, cuando habíamos pasado la adolescencia, y aspirabas a tener tu primer autito, invariablemente se pensaba en un Fitito o un Citroen 3CV, autos con 10 o más años, por supuesto, eso era lo que uno podía alcanzar”, cuenta Beto.

Pero del mismo modo que atravesó a una generación con su generosidad, el Fitito tenía sus deficiencias: “Con todos los problemas que eso acarreaba: el Fitito en esa época si uno lo llevaba a la ruta tenía que levantar con una madera la tapa del radiador para que no recaliente, era lento, su tamaño obviamente te limitaba en muchas cosas, pero igualmente era un auto hermoso, o al menos el recuerdo lo es”.

Porque hay algo que hemos visto en cada una de las historias de Mi Primer Auto que compartimos en ADN+: todos los protagonistas mantienen un vínculo de amor con ese primer coche, aun cuando la realidad de ese momento mostrara lo bueno o lo malo que pudiera ser ese vehículo. Ese primer amor de auto no se olvida más. “Uno se puede olvidar de autos que después se compró de grande y que pasaron por la vida de uno y que se van borrando, pero de ese primer Fitito y luego de un Citroën que tuve más adelante, no hay forma de que se me olvide. Es como esa primera bicicleta que te trajeron los reyes magos, no se olvida más”, destaca Casella.

Juan Palomino no olvida su primer auto: un falso policía encubierto, disparos verdaderos y una camioneta de película como resultado

“De aquel Fitito recuerdo especialmente un calco que le había puesto en la parte de atrás, que era una calcomanía de Isidoro Cañones, un poco era sentirme, así como el sobrino de Patoruzú con mi primer auto, canchero, salidor”. Esa sensación de libertad, esa primera aventura que uno puede vivir con su primer auto son emociones que a todos nos acompañarán por siempre.

Noticias relacionadas

Seguí leyendo: