Crearon carteras en un barrio vulnerable y cuentan con varios socios

Los productos “Esperanza” nacieron con la idea de abastecer a los vecinos: hoy son apoyados por una ONG y con varias corporaciones que integran el proyecto.

Por Jonatan Pedernera

Feb 20, 2024

Las carteras “Esperanza” son de la gente. Es por eso que la mayoría de los modelos llevan los nombres de chicas del barrio Costa Esperanza de San Martín. El emprendimiento familiar nació como una apuesta y en la actualidad ya tiene un nombre en el rubro que utiliza cuero 100 % argentino.

“Siempre aposté por el trabajo, hace años, empecé a invertir en las primeras máquinas textiles, siempre pensando en los vecinos en una zona muy humilde. Cuando arrancamos, la gente nos pagaba en cuotas”, contó Rosalina Caballero.

Los modelos de carteras recibieron los nombres de las vecinas del barrio.

En el mismo lugar, y en simultáneo,  Rosa también coordinó un comedor solidario en el mismo lugar. Hasta que por contactos, conoció a la ONG “Construyendo”. Y ahí, las carteras “Mariana”, “Romina”, “Paula” y muchas más, llegaron a los shoppings y a las manos de los famosos.

“Por esta experiencia, empezamos a recorrer barrios y sumamos especialistas y muchos trabajadores. Gracias al apoyo, la empresa pasó de estar en un cuartito a un taller sofisticado”, agregó la titular la organización, Mariana Bagó.

“Esperanza” vendió carteras y otros productos, como cinturones y mochilas, a famosos como Iván de Pineda, Valeria Mazza y Juliana Awada. También fueron contratados para confeccionar regalos empresariales. La semana pasada, por ejemplo, vendieron 60 carteras con llavero para Artear, de Canal 13.

El taller de «Esperanza», un emprendimiento barrial que crece día a día.

Entre las empresas que colaboran con el emprendimiento, se encuentran Cheecky, Etiqueta Negra y Mimo. Además, la Fundación River Plate y la megacorporación Walt Disney.

“Nuestro emprendimiento también inspira al barrio. Los que trabajan acá están felices, nos queremos mucho. Les queda cómodo trabajar acá porque, como trabajan por hora y están cerca de la casa, pueden ir a llevar a los hijos a la escuela, después buscarlos. La verdad es que recibimos mucho apoyo de la gente, de nuestros vecinos. Nos vienen a felicitar, siempre nos desean que sigamos adelante, cerró emocionada Rosa.

 

 

 

 

 

 

 

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