Creó la Fundación “Sonrisas del Corazón” para cambiar su dolor en amor para los chicos

Gimena es una reconocida profesora de ballet que sufrió la pérdida de su sobrino de 5 años. Ahora reparte su tiempo entre los hospitales Garrahan y Gutiérrez para alegrar a niños enfermos.

Por ADN+

Jul 12, 2023

María Gimena Gómez Renauld es una mujer que convirtió el dolor que tenía en su corazón en amor para regalarles a los chicos que lo necesitaban. Esta reconocida profesora de Ballet Clásico de la UADE (Universidad Argentina de la Empresa) sufrió la pérdida de su sobrino de cinco años en el año 2011. Para mitigar esa tristeza comenzó a ir a jugar con niños hospitalizados. Y ese hábito lo transformó en una fundación que hoy le regala momentos de alegrías a chicos que tienen cáncer y están internados en los hospitales Garrahan y Dr. Ricardo Gutiérrez.

“Al principio lo hacía para sentirme más cerca del alma de Fede, sin darme cuenta que él me vino a mostrar la fuerza del amor incondicional que radica en cada uno y el impacto que genera en nuestro ser ayudar y hacer sonreír a alguien que sufre. Es la mejor medicina. El juego, la sonrisa y el ayudar nos sana”, cuenta ahora con una pasión que conmueve. Al ver la reacción positiva que generaba este acercamiento en los pequeños, Gimena decidió transformar esa idea en una Fundación que pudiera reunir productos que ellos necesitaran y también sumar gente para ir a alegrarles los días en el hospital.

Así nació Sonrisas del Corazón, la Fundación que el mítico grupo musical Coldplay eligió para apadrinar cuando estuvo en la Argentina. Por eso la increíble tía de Fede recibió entradas y bolsas con merchandising de la banda para poder darles a los chicos y también sortear.


“La situación económica y social del país es difícil, pero siempre se cruzan ángeles disfrazados de humanos dispuestos a ayudarnos en esta misión y ser parte de la sonrisa del corazón de los niños. Nosotros les llevamos materiales para que sus días sean más llevaderos. Lo que más necesitamos siempre son materiales didácticos (lápices de colores y para dibujar, libros para pintar, mándalas, cuadernos, goma de borrar) y también tazas o botellas para que tomen líquido o su medicación de una forma más feliz. Y juegos o cualquier material que pueda convertir sus días de tanto dolor en una recreación”, explica Gimena. Ella asegura que en esos dos hospitales atienden alrededor de 100 niños por día.

Gimena tiene 46 años y, además de profesora de danza, es instructora de yoga y embajadora de Jin Shin Jyutsu en la Argentina. Este último es un arte ancestral japonés que armoniza la energía vital del cuerpo a nivel mental, físico y emocional mediante abrazar los dedos o tocar zonas del cuerpo revitalizando y armonizando la energía vital.


Todos sus actividades no le sacan el tiempo y las ganas para ir a jugar con los chicos al hospital: “Para mí los niños que viven un cáncer nos vienen a enseñar el poder del amor, Cuando ayudamos a uno de ellos conocemos nuestro alma, a nosotros mismos y comprendemos que venimos a ayudar y dar amor. En estos años despedí a muchos niños que ya son ángeles y todo el dolor que siento en su partida lo transformo en amor y alegría para poder continuar”.

Ella es una de las participantes del concurso de belleza real que organizan las Tinturas 317. Imagina que el premio económico le puede servir para comprar juguetes para los niños y ya imagina lo que le pediría a la empresa en caso de ser la elegida: “Me gustaría que en la cajita, más allá de que esté mi cara o no, esté el logo de Sonrisas del Corazón. Así más gente se entera que hay una manera de alegrar a chicos que la están pasando mal”.

Belleza real. De eso se trata la búsqueda del concurso. Y de eso sabe Gimena.

La verdadera belleza es la del alma

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