De los satélites a los drones

Alejandro Permingeat creó una empresa de drones destinados a la seguridad en barrios privados luego de haberse formado como ingeniero informático en la industria de los satélites. "Hay mucho trabajo en la industria informática", asegura el cofundador de Drone Security.

Por Raúl Gómez

Jun 9, 2023

Alejandro Permingeat, nacido hace 41 años en Teodelina, es ingeniero en informática. Estuvo a cargo del software de las computadoras a bordo de los satélites SAC-D/Aquarius y SAOCOM, se dio el gusto de colaborar con la NASA y ahora es cofundador y Director Ejecutivo de Drone Security. Para conocerlo mejor, ADN+ dialogó con el ingeniero santafesino.

-¿Cómo nació tu amor por las computadoras?

-Yo soy ingeniero en informática, mi amor por las computadoras surgió cuando era muy pequeño. Creo que tenía siete años, mi padre y mi abuelo tenían un taller mecánico y compraron una computadora allá por el año 89, una 386 y fue amor a primera vista. Desde ese momento quedé eclipsado y dije ‘esto es lo mío’ y de ahí para adelante, al momento de terminar la secundaria que tenía que elegir una carrera universitaria, no dudé ni un segundo que quería algo en relación a las computadoras.

-¿Tu fuerte es la industria aeroespacial?

-Cuando terminé mi carrera de grado, o sea de ingeniería en informática, tuve la oportunidad de hacer mi tesis de ingeniería y posteriormente trabajar en una empresa que se llama INVAP. Es una empresa argentina de primera línea a nivel mundial, que desarrolla, entre otras cosas, reactores nucleares, satélites, radares… Allí tuve el inmenso privilegio de poder tener a cargo el software de las computadoras a bordo del satélite SAC-D/Aquarius y de otro satélite llamado SAOCOM. Fueron 10 años muy lindos para mí. Salí de la universidad con mucha teoría y poca práctica, y ahí me formé en la industria. Aprendí un montón de cosas, entre ellas el trabajo interdisciplinario. Es decir, trabajar con distintas disciplinas porque en un satélite no sólo trabajan ingenieros informáticos, sino que también hay ingenieros electrónicos, mecánicos, químicos y son distintas disciplinas con distintos léxicos que se tienen que entender entre sí. Ahí pude comprender en carne propia la importancia que tiene el trabajo multidisciplinario y por eso en el proyecto de los drones desde el día cero lo encaramos con un equipo interdisciplinario donde tenemos, por ejemplo, ingenieros de informática, ingenieros electrónicos, etcétera. Con lo cual mi experiencia en la industria aeroespacial, que es una industria muy competitiva, de alta tecnología, me sirvió para aprender un montón de cosas que ahora la estoy aplicando en otro tipo de industrias.

-¿Recordas cuál fue tu primer proyecto?

-Mi primer proyecto después de la universidad fue mi tesis. Yo trabajé en un sistema que controlaba la carga y descarga de las baterías de un satélite cuando están en tierra antes de ser colocadas. Cada batería de un satélite tiene un costo. Las que nosotros usábamos costaban por lo menos medio millón de dólares y cuando el fabricante las entregaba tenían que hacerse un determinado ciclado, carga y descarga de baterías. Ese fue mi primer proyecto dentro de INVAP. Luego trabajé en el software de una de las computadoras a bordo del satélite SAOCOM de SAC-D/Aquarius. También formé parte del equipo que hizo los ensayos de todas las fases de calificación en Brasil de SAC-D/Aquarius y también en Estados Unidos, en facilidades de la NASA. Tuve la oportunidad de poder estar allí trabajando un tiempo muy corto mientras poníamos el satélite en la punta de un cohete para lanzarlo al espacio.

-¿Cómo un ingeniero en informática pasa de los cohetes a los drones?

-En INVAP siempre quise tener un proyecto propio, ése fue siempre mi objetivo, y sabía que mi tiempo en el INVAP era un tiempo acotado. Cuando surgió la oportunidad de poder llevar adelante otro tipo de proyectos personales y terminó mi ciclo en la industria aeroespacial me mandé de lleno a eso. Estuve encarando varios proyectos. Y el que más me atrajo es claramente éste, el de los drones. Y tienen, aunque no parezca, muchas cosas en común. El desarrollo de este sistema de drones tiene, salvando las grandes distancias con un satélite, un desarrollo tecnológico. Nosotros para el proyecto de drones estamos haciendo algo que todavía no hay mucha gente que lo haga, estamos tratando de dar un servicio, me atrevo a decir, que en Argentina no hay. Entonces el salto entre la industria aeroespacial y los drones se dio en ese marco. Desde el punto de vista personal, mi deseo de poder tener un proyecto propio y, desde el punto de vista tecnológico, bueno. Aplicar un montón de las técnicas y disciplinas que se utilizan en la industria aeroespacial o en el desarrollo de alta tecnología para el desarrollo de los drones.

-¿Cómo nació Drone Security?

Drone Security nace como respuesta a una necesidad concreta que hemos observado principalmente en barrios privados y también en algunas otras situaciones que también aplica. Cuando sucede una intromisión por parte de algún delincuente, desde que se detecta el problema hasta que llega la seguridad al punto por donde entró el delincuente, generalmente pasan un par de minutos. A lo mejor dependiendo de cuán grande sea el barrio, tal vez pueden pasar 5, 10 ó 15 minutos y el delincuente después de todo ese tiempo ya puede estar dentro del barrio en un lugar donde no se detecte. Entonces el sistema de drones llega en menos de un minuto al lugar donde se genera la alarma, por ejemplo. Otra de las situaciones de las necesidades concretas era, por ejemplo, en los barrios privados lo que se llama hacer las rondas de patrullaje. Allí necesariamente tiene que ir un guardia de seguridad, recorrer todo el perímetro, entonces el sistema de drones es un complemento, puede hacer esa tarea, puede recorrer el perímetro, ir inspeccionando a ver si hay alguna anomalía y de esa manera ayudar a los guardias de seguridad de los barrios privados. Nosotros siempre lo planteamos al servicio como un complemento a los sistemas de seguridad de los barrios privados.

-¿Es una manera moderna de estar seguros?

-Claro que sí, es un complemento a la seguridad. El sistema de drones no reemplaza a los sistemas de seguridad clásicos, sino que es un elemento tecnológico de avanzada que complementa y hace que sea mucho más eficiente y le facilita la vida también a quienes están encargados de hacer la seguridad en un barrio privado. En ese sentido también, al utilizar esta nueva tecnología, permite brindar un servicio mucho más eficiente, porque se puede incrementar la cantidad de veces que se recorre el perímetro o incluso bajar drásticamente el tiempo de respuesta cuando hay alguna situación relámpago.

-¿Qué le dirías a quien ingresa en el mundo de la informática?

En primer lugar quiero darle una muy buena noticia: ¡tenemos un montón de trabajo! Hay mucho trabajo en relación a la informática porque el abanico es muy amplio. Uno puede trabajar en software para una computadora de escritorio, para un servidor en un banco, para cripto activos, blockchain y también para alta tecnología, como sistemas de embebido, como drones… Hay mucho trabajo, eso es lo primero. En segundo lugar, es un campo apasionante. Si la persona que se mete en informática le gusta lo que es matemáticas o le gusta resolver problemas, es el lugar indicado. El que se mete en el mundo de la informática que sepa, además, que es una disciplina en la cual nunca se termina de aprender. Continuamente hay cambios, hay tecnologías nuevas, hay cosas continuamente nuevas que hay que estar siempre al día y eso es también muy importante.

Noticias relacionadas

Seguí leyendo:

Equi Fernández, el pibe que retrocedió para tomar impulso

Equi Fernández, el pibe que retrocedió para tomar impulso

Ganarse un lugar en Boca no es fácil y él lo vivió en carne propia. Se formó en el club, pero tuvo que irse a Tigre para mostrarse y que lo volvieran a considerar. Ahí, como en las Inferiores, lo tuvo Diego Martínez, quien hoy lo disfruta y elogia: «Juega igual en cualquier cancha como en su barrio en San Miguel».