Di María rompió la pared y se hizo un mural eterno

Fideo se hizo camino con tres goles fundamentales: en la Copa América 2021, la Finalísima con Italia y ante Francia en el Mundial. Está en la Selección de todos los tiempos. Si se concreta su vuelta a Rosario Central, tendrá una ovación en cada cancha. Es el Burruchaga del 2022.

Por Cholo Sottile

Dic 6, 2023

Messi se saca la cinta de capitán y la ajusta en el brazo de Di María. Paredes se pone de cara a los hinchas en el Maracaná y les muestra sobre sus hombros a Di María. Todo el plantel le pide que reconsidere su decisión de dejar la Selección después de la Copa América 2024. Tres situaciones que están a la par del gol en la final del Mundial contra Francia, de la definición en la Finalísima con Italia y del gol histórico a Brasil en la Copa América 2021. Va más allá de la pasión exitista. Siempre lo más difícil es tener el respeto de un par, potenciando en épocas de egos extra large. Por eso vale triple que los jugadores de Argentina sepan perfectamente que están disfrutando de las últimas funciones de un crack. Un futbolista de partidos trascendentales, si se suma el gol contra Nigeria por los Juegos Olímpicos y se padece aún que no haya podido jugar con Alemania en Brasil 2014. Di María está en la Selección ideal de todos los tiempos. Aunque esa idea pudo tomar unanimidad -o el real valor de su capacidad futbolística- recién después de ganar. Un poco como ocurrió con Messi, quien consiguió el consenso absoluto después de consagrarse. Con Fideo el contexto era más violento porque casi no tenía hinchada. Se apuntaba más a las lesiones que a los goles. Hasta que por fin se rompió la pared…

Aún emociona ver el video de Angel desplomado en el Maracaná, después de ganar la final de la Copa América con un gol marca Di María. Del otro lado del teléfono estaba su familia. Y él, con lágrimas en los ojos, les decía el famoso «se rompió la pared». A su estilo, bien futbolero, hablaba de su sacrificio. «Tanto romperme el ojete para estar acá y por fin se logró», dejaba salir sus palabras en una catarsis que bien pudo ser íntima pero se transmitió en cadena nacional. Parte de ese sacrificio sí tiene una historia puertas adentro. En la Copa anterior, la 2019, se filtró que Fideo puso mala cara ante la decisión de sacarlo de Scaloni y eso irritó al cuerpo técnico. Tanto, que ese Di María del PSG estuvo un año sin ser convocado. Fue ahí cuando Di María jugó otra carta: le contó al mundo su deseo de volver. En una entrevista con F90, por ESPN, patentó una frase clave en su historia: «Yo prefiero que me puteen 45 millones de argentinos antes de quedarme tomando un café en la Torre Eiffel». El propio entrenador confesó que vio esa nota en vivo y apenas dejó de declarar, lo llamó a Di María. Terminaron los dos llorando. El zurdo, ya con otro rostro, volvió a la Selección para colaborar desde donde fuera. De hecho fue varias veces suplente. Aunque su talento otra vez hizo la diferencia y fue un jugador gana partidos.

Angelito, uno de los socios que más disfrutó Messi en la final y la postal con la copa.

Tal vez en poco tiempo, ya con reconocimiento masivo, Di María tenga un homenaje itinerante. Si se concreta su esperada vuelta a Rosario Central en el 2024 tendrá una ovación en cada cancha que salga a jugar. Él quiere volver a usar la camiseta que lo vio brillar por primera vez siendo un escarbadiente desbordante de talento y velocidad. Ya le pasó en la despedida de Maxi Rodríguez. Otra vez testarudo en el buen sentido, Fideo fue a despedir a su amigo aunque fuera en la cancha de Newell’s, con todo lo que representa en Rosario. A cara descubierta, con la pelota en la punta de zurda como corresponde. Y como debía ser -también- se llevó el aplauso sentido del pueblo rival. Di María debe ser un jugador de todos, el Jorge Burruchaga del 2022. El día de la final contra Francia, cuando Scaloni le dijo que por la izquierda se iba a divertir, divirtió a todos los argentinos. Entonces se dejó de discutirlo para siempre. Fue el sello de calidad. Aunque en la Copa América más de uno se había sacado la venda de ojos cegados por las derrotas en las otras finales. Costó pero se dio. Tuvo la revancha que otros jugadores de su generación no consiguieron. Aunque siempre fue el otro crack de la Selección. No rompió la pared, en realidad. Di María se quedó ahí transformado en mural eterno.

Noticias relacionadas

Barovero y la leyenda del arquero del tatuaje

Barovero y la leyenda del arquero del tatuaje

«Uno no escribe las cosas que le pasan en su vida, sólo trabaja», dijo el arquero que con esa filosofía se ganó un lugar en la historia de River y también se llevó el cariño y el reconocimiento de los hinchas millonarios a pesar de su regreso al Monumental como rival.

Seguí leyendo: