La Ley Justina y la transformación en la donación de órganos

A partir de la nueva normativa, la tasa de interrupciones por oposición familiar se redujo del 40 % al 10 %. Argentina presenta 20 donantes cada millón de habitantes, a la par de la Unión Europea.

Por Jonatan Pedernera

Jul 4, 2023

Se cumplieron cinco años de la Ley 27.447, que regula el trasplante de órganos, tejidos y células, y el balance es altamente positivo: se redujo un 30 % la tasa de interrupciones de donaciones por oposición familiar. Además, el país se ubicó por primera vez e la historia en el promedio anual con 20 donantes por cada millón de personas.

¿De qué se trata? A partir de esta ley, toda persona mayor de 18 años pasó a considerarse donante de órganos o tejidos, salvo que previamente haya expresado lo contrario. Este fenómeno se lo conoce como “consentimiento presunto” y ya se empleaba en esquemas normativos de otras naciones del mundo con el objetivo de comenzar a satisfacer la demanda de órganos de una forma más eficaz.

Además, se avanzó en cuanto a la finalidad de los órganos, si se quiere que sean donados para ser implantados en otros seres humanos, o bien, si se prefiere que sean donados para investigación de la comunidad científica y médica local.

El INCUNCAI es el organismo que administra, coordina e impulsa los trasplantes.

En 2022, 4.024 pacientes en lista de espera recibieron un trasplante de órganos y córneas, lo que significó un incremento del 24 por ciento en la cantidad de trasplantes con respecto a 2021. Del total, 1.985 recibieron un trasplante de órganos, siendo 1.681 de donantes fallecidos y 304 de donantes vivos. El ranking es liderado por el de córneas (2.039), y le siguen los renales (1.367), hepáticos (422), cardíacos (107), renopancreáticos (35) y pulmonares (32). Vale destacar que entre los pacientes que recibieron un trasplante, 328 fueron pediátricos –menores de 18 años–, de los cuales 207 recibieron un trasplante de órganos, y 121 de córneas.

En el presente, Argentina se ubica como una referencia en el campo de la procuración de órganos para trasplante. Esa conquista fue posible gracias a las capacidades científicas instaladas, a la calidad de los profesionales de la salud que tiene el país y a una Ley como la Justina que llegó para garantizar derechos.

El origen

La ley adoptó el nombre en homenaje a Justina Lo Cane, quien falleció en 2017 tras permanecer en lista de espera durante cuatro meses en la Fundación Favaloro. Su caso movilizó a la sociedad y finalmente el 30 de mayo de 2018 se aprobó por unanimidad la nueva legislación en el Senado.

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