La Selección ahora sí es El Equipo de Todos

La frase la instaló Passarella en los 90, pero se concretó de la mano de la Scaloneta. Con Messi como abanderado, los hinchas volvieron a enamorarse de la Selección y el apoyo es incondicional y permanente.

Por Cholo Sottile

Sep 12, 2023

La Selección alguna vez fue el Equipo de Todos. La definición pertenecía a Daniel Passarella en sus épocas de entrenador de Argentina, a mediados de los 90. Era un slogan que apuntaba más a los jugadores que a la relación con los hinchas. El Kaiser lideró la renovación con futbolistas jóvenes excelentes como el Burrito Ortega, Verón, Zanetti, Sorin, Crespo, Gallardo, el Ratón Ayala, Almeyda, el Piojo López. Los mezcló con grandes como Batistuta, el Cholo Simeone, Sensini, Chamot. Fue un buen trabajo de scouting en tiempos difíciles. Diego lo acusaba de armar la Riverción por su pelea histórica, porque después bancó a ese plantel. Aunque no pasó precisamente por un Boca-River de la hinchada. La relación con la gente se percibía distante, tal vez por la depresión post Maradona. Eran tiempos de pocos seguidores genuinos. Sólo se hablaba los días de partido. O, como ocurrió hasta hace muy poco, los hinchas se pintaban la banderita en la cara cada cuatro años. Eran fanáticos de Mundiales. Antes y después, seguían con su pasión doméstica. La mayoría se ofendía cuando su equipo debía ceder jugadores a la Selección. Y tenía respuesta cantada a la remanida pregunta sobre ganar un Mundial con Argentina o la Copa Libertadores con su club. Todo cambió en 2021… Ganar la Copa América de Brasil en el Maracaná fue la primera ola. La generación de hinchas Sub 30 -por fin- pudo festejar una vuelta olímpica. Ya no eran videos de México 86, o de las Copas del 91 y del 93 con Coco Basile. Y el Mundial de Qatar fue la gran transformación del hincha.

La repetición de la palabra ganar no es antojadiza. Ganar, fundamentalmente, generó el sentido de pertenencia. Esa Copa América, entonces, tuvo valor de Mundial por la abstinencia. Hay logros que se potencian por su ausencia más que por el valor puntual del trofeo. Los hinchas de Racing le hicieron una estatua a Mostaza Merlo porque fue el entrenador que salió campeón después de 35 años; no por llevarse un torneo local. Los de Boca festejaron la Supercopa del 89 como Libertadores porque en esos tiempos de Giunta pateando el último penal y el Cai Aimar entrenador no se festejaba internacionalmente. Y hacía ocho que no ganaba tampoco a nivel local… Así pasó con los hinchas más jóvenes de la Selección. Los grandes se emocionaron cuando vieron a Messi dejarse caer en el césped del Maracaná. Los más chicos directamente se derritieron por él. Después de tanto esperar, habían visto a su Maradona… Todo se potenció en Qatar. La gente jugó su partido todo el Mundial. Y no sólo enamoró a los locales, sino que el mundo asumió que la Selección fue local. Después se festejó en masa y en casa. Hubo 5 millones de personas esperando por las calles a los nuevos campeones del mundo. Messi no pudo ni siquiera ir a comer tranquilo un asado a una parrilla. Ahora, Más: la mayoría de los chicos futboleros tienen en el fondo de pantalla del celular la foto de Messi besando la Copa del Mundo. Es su ídolo con la camiseta celeste y blanca.

Messi y el beso y la caricia a la copa. Momento imborrable para la memoria de todos los argentinos.

Se percibe fácilmente esa nueva relación del hincha con la Selección. La quieren ver, ya sin poner como condición tener los embajadores locales de los clubes. Julio Grondona, en su época de presidente de la AFA, decía que siempre debían poner a un jugador de los equipos grandes en las listas. Le aconsejó a Bilardo la aparición del Bocha Bochini en el plantel de México 86, mientras que ya había jugadores de River y de Boca. Más tarde, los de Boca se acercaban a la Selección si jugaba Riquelme o Tevez y enfrente iban detrás de Aimar y Saviola. De todos modos, con el tiempo el mundo se modificó. Antes todos jugaban la liga local, los mercados europeos estaban limitados y los exóticos ni siquiera existían. En 2022 el único jugador de acá fue Franco Armani, el arquero de River. De todos modos, no pasa sólo por ahí. Este equipo se acercó a la gente, generó una empatía pocas veces vista. Había pasado en Brasil 2014, pero esta vez la película tuvo final feliz. Entonces, aunque se pongan precios fuera del contexto del bolsillo argentino, pese a que se inventen plataformas para sacar esas entradas, los hinchas arrasan las boleterías virtuales. Todos quieren estar con Argentina, ser testigos presenciales de la obra de Messi. Y la gente se junta en sus casas a ver partidos de Eliminatorias como si fueran de Mundial. Ya no hace falta que pasen cuatro años para hinchar por Argentina. La Selección ahora es el Equipo de Todos.

Dibu Martínez, uno de los más queridos por el público argentino después de Messi, obviamente.

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