Los cambios que necesita la Tierra para que no se repitan las olas de calor

Un invierno que por momentos se sintió como verano en Argentina, incendios forestales en Europa, y grandes capitales sufriendo crisis hídricas. Eventos que antes llamaban la atención por su rareza, son cada vez más frecuentes. Qué dice la ciencia, ¿hay tiempo de revertir el daño infringido?

Por Santiago Cruzzetti

Ago 14, 2023

El tiempo climático es, tal vez, el tema de conversación más abordado en la historia de la humanidad. Basta compartir espacio con un completo desconocido para resaltar, de manera aprobatoria o peyorativa, la situación meteorológica del momento. Sin embargo, en los últimos años esas charlas casuales tomaron otro tono, ante la preocupación cada vez más fuerte de la sociedad por el calentamiento global, advertido una y otra vez por los científicos, y hoy palpable por todos.

De esto hay quienes hacen una profesión, e incluso una pasión. En ADN + dialogamos con uno de ellos, que nos contó su visión sobre la llamativa ola de calor que afectó al país y a toda la región durante los últimos días de julio -considerado el mes más caluroso del que se tenga registro en la historia de la humanidad- y los primeros días de agosto. Mauricio Saldivar es técnico en meteorología (UBA), licenciado en Enseñanza de Ciencias del Ambiente (UTN) y posee una Diplomatura en Gestión del Riesgo. Además, se desempeñó en distintas funciones dentro del Servicio Meteorológico Nacional, y trabajó durante casi 30 años como presentador del clima en el noticiero de Canal 13, Todo Noticias.

“Hay muchas consecuencias que se pueden medir -comenzó explicando Mauricio en referencia al cambio climático- y otras que no, porque una variación en las condiciones iniciales se puede amplificar y dar un resultado totalmente diferente”. Luego, afirmó: “La consecuencia más evidente es el aumento de temperatura. La Tierra se está calentando a un ritmo de calor equivalente al de cinco bombas atómicas como la que explotó en Hiroshima por segundo. Ese exceso se debe a las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que rompen el equilibrio natural, y en lugar de mantenerse la temperatura en torno a los 14 o 15 grados, hacemos que la temperatura aumente cada vez más”.

Saldivar aseguró que este cambio climático es el más rápido de los ocurridos en la Tierra desde que se extinguieron los dinosaurios, hace 66 millones de años. Para graficarlo, añadió que “salir de la era de hielo a la Tierra le tomó unos 8 mil años, en los que aumentó de manera natural unos 6 o 7 grados. Mientras que nosotros en 250 años aumentamos entre 3 y 4 grados la temperatura global”.

“Esa velocidad hace que algunas especies se tengan que adaptar, otras deban migrar, y aquellas que no puedan ni adaptarse ni migrar desaparecerán. Se estima que para 2100 desaparezcan el 50% de las especies se extinguirá”, reflexionó el especialista. “Además, varias zonas del planeta se van a transformar en inhabitables por las altas temperaturas”, agregó.

Los océanos, los pulmones del planeta

Mauricio aclaró que los verdaderos pulmones del planeta son los océanos, responsables de absorber la mayor cantidad de dióxido de carbono (CO2) y regular el clima, transportando temperatura y humedad a través de lo que se conoce como el Cinturón Global de Temperaturas. “El aumento del nivel del mar, sumado a una acidificación, porque los océanos absorben más CO2 del que les corresponde, generan una degradación en las condiciones en las que las corrientes marítimas transportan calor del Ecuador hacia los polos. Al cambiar la composición química del agua, por un aumento en el derretimiento de los hielos continentales y una mayor cantidad de agua dulce, la función de regulador climático se diluye”, observó con preocupación Saldivar.

Clouds and waves in Pacific

Fenómenos como la sequía que azotó a Argentina durante este año no son producidos directamente por el cambio climático. Sin embargo, comentó que sí “amplifica la intensidad, la frecuencia, la severidad, la longitud y la cobertura espacial de los eventos extremos, al cambiar los patrones de precipitación y de temperatura en todo el planeta”. El Niño y la Niña, por ejemplo, dos eventos que se dan naturalmente en los océanos y cambian la disposición de las aguas cálidas y frías, produciendo sequías o inundaciones en diferentes áreas del mundo, por efecto del cambio climático se producen con más regularidad y generan un impacto más dramático.

Un panorama no tan desalentador

La humanidad se había propuesto, para 2100, reducir el aumento de temperatura media global a sólo 2 grados, preferentemente a 1,5. Pero, se lamentó Saldivar, “ese grado y medio ya lo vamos a tener en 2050, casi 50 años antes de lo previsto”. Si bien es un objetivo sumamente complejo, para Mauricio no es imposible de alcanzar: “Tenemos seis años para evitar que la temperatura supere el grado y medio, y tenemos alrededor de 12 a 15 años para evitar que supere los dos grados, que es más factible. Todavía podemos seguir haciendo que el mundo siga siendo como ahora. La tecnología puede mejorar, la ciencia encontrar nuevas soluciones, pero debemos ponernos a trabajar en eso”. De lo contrario, la humanidad corre el riesgo de “a fin de siglo alcanzar los 4 grados de media global, que parece poco, pero significa que si naciste en la década del 2020 vas a vivir seis veces más olas de calor extremas que alguien nacido en la década del ‘60. Además de problemas como la seguridad alimentaria o el acceso al agua”.

“Si alguien viene del futuro, y nos cuenta cómo están de no haber hecho nada nosotros, no sería un lugar en el que nos gustaría vivir. En cambio, si hacemos algo al respecto, ese lugar sería aceptable. Estamos a tiempo”, concluyó Mauricio.

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