Los cuentos que nos contamos a nosotros mismos

Ser conscientes de nuestro diálogo interno, de cómo nos hacemos sentir con lo que nos decimos, es una poderosa herramienta para generar bienestar y obtener logros personales.

Por Alejandra Naudi

Oct 26, 2023

Desde la neurociencia hoy sabemos claramente que lo que pensamos repercute en cómo nos sentimos, y cómo nos sentimos impacta en las acciones que desarrollamos, y éstas en los resultados que obtenemos. Entonces podemos pensar que todos los resultados que obtenemos vienen de cómo pensamos. Imagínense el impacto que tiene todo lo que nos decimos a nosotros mismos. Ese es el dialogo interno, yo le llamo “los cuentos que nos contamos a nosotros mismos”. “Soy asi, soy asá, puedo hacer esto, no puedo hacer aquello”. “Si no estudié en la universidad, no obtendré resultados”. “No soy lo suficientemente bueno”. “Antes de fracasar ni siquiera lo intento”…

Para poder trabajar en nuestros sueños, en nuestros pequeños y grandes objetivos y en todo lo que deseamos, es importante identificar primero qué es lo que nos decimos, cuándo nos lo decimos o ante cuáles circunstancias. Y también cuenta todo lo que permitimos que ingrese a nuestro cerebro a través de lo que nos rodea.

Ser consciente de nuestro dialogo interno es una poderosa herramienta que podemos tener a mano para poder hackear esos patrones mentales que te alejan de tu bienestar y de todos esos logros personales que deseas obtener. Esos pensamientos acerca de nosotros mismos que nos hacen sentir pequeños, insuficientes, incapaces, que nos descalifican. Son los pensamientos limitantes, patrones que crean escenarios terroríficos y te terminan paralizando o te invitan a huir y abandonar las oportunidades que aparecen en el camino.

Los pensamientos limitantes se relacionan con el concepto que tenemos acerca de nosotros mismos, lo que pensamos que podemos hacer, lo que creemos acerca de nuestras habilidades y capacidades…. “Es demasiado tarde para mi”, “ya soy viejo para hacer esto que siempre quise”, “esa actividad no es adecuada para mi edad” y la lista puede ser infinita. Nuestro subconsciente es muy permeable al diálogo interno, a lo que nos decimos continuamente. Generalmente este mensaje no es tan claro y suele pasar inadvertido. Otras veces, somos conscientes de él pero no le damos valor, subestimando el poder que tiene para hacernos sentir de tal o cual manera.

Desde la neurociencia se sabe que cuando hablamos se activan determinadas partes del cerebro, y cuando escuchamos se activan otras. Lo interesante es que se descubrió que cuando nos hablamos a nosotros mismos, se activan las áreas cerebrales relacionadas con la escucha, como si alguien más nos lo estuviera diciendo. ¿Y qué clase de autoestoestima puede tener alguien que se vive criticando, juzgando o insultando?

Un simple pensamiento, aparentemente inofensivo, puede funcionar como disparador de un estado anímico determinado, entonces vale de verdad la pena observarnos cuándo no nos estamos hablando de manera constructiva y cuándo podemos modificar ese mensaje para obtener diferentes resultados. Por ejemplo en vez de “no puedo”, decir “¿qué puedo hacer para aprender?” o en lugar de decirnos “otra vez me equivoqué”, pensar “¿qué aprendí?”. O todas las veces que pienso que “no soy suficiente”, atender a mi humanidad, y no a una búsqueda de perfección irreal.

Probablemente lo que te hace tanto daño no es lo que pasa, sino aquello que te cuentas de lo que pasa. Cambiar de perspectiva nos reubica en un lugar diferente, y observar nuestro dialogo interno es una poderosa herramienta para poder ver mas allá.

Cuida cómo te hablas, porque tus acciones son la consecuencia de ese dialogo interno.

Noticias relacionadas

¿A quién crees engañar?

¿A quién crees engañar?

El síndrome del impostor se caracteriza por experimentar una gran sensación de inseguridad y falta de confianza en vos mismo. Perfeccionismo, autoexigencia y dudas a las que hay que sobreponerse para no engañarse a uno mismo.

La absurda perfección

La absurda perfección

¿Quién decide que algo es suficientemente perfecto? Al querer hacer las cosas así, no aceptas la posibilidad de equivocarte y siempre subes el listón más alto. Eso causa mayor estrés y ansiedad.

Seguí leyendo: