Y un día fui tendencia…

Ganar el Martin Fierro fue una experiencia movilizante. Nunca hay que bajar los brazos y siempre luchar por los sueños. Trabajé muchos años para ganarme el reconocimiento y creo que lo merezco. Y así seguiré por mi camino.

Por Mariel Di Lenarda

Jul 15, 2023

La sensación es rara pero esta vez me toca hablar de mí. Y de la semana que viví que fue hermosa y absolutamente movilizante. Desde que me llegó la nominación a los premios Martín Fierro estaba sorprendida y también con una felicidad muy grande. Sentí que habían visto mi laburo y que lo habían considerado. Si bien uno no trabaja para los premios, cuando te llegan este tipo de nominaciones vos decís «¿por qué no?, quizá me lo pueda ganar». Y si no, no importaba. Porque ya con estar en la terna y ser parte de esa fiesta, era feliz.

A medida que se fue acercando el día, empecé a tener la sensación de que lo podía ganar. Y había mucha gente que me lo decía. Me comieron la cabeza de una manera hermosa con el «te lo vas a ganar, te lo vas a ganar, te lo vas a ganar». Lo escuché cientos de veces en estos días. Uno cree que es el deseo de esa gente que te quiere, que te sigue desde hace años y que ve tu esfuerzo y dedicación. Muchos colegas me lo deseaban. Cuando llega una nominación de este tipo, uno siente que es una reivindicación a los que hace muchos años venimos trabajando con un perfil tranquilo, sin explosiones, y trascendiendo por lo que podemos conseguir por nuestras coberturas periodísticas.

Así, con esa felicidad y expectativa, llegué a la gran noche. Me preparé, fui muy feliz. Brindé antes de ir con mi amiga Sandra Borghi en el local donde me cambié, el de la diseñadora Ivana Picallo. Traté que todo fuera hermoso, armonioso, hasta me llevé las copas de mi mamá… Y de ahí partimos para la fiesta. Me sentía realmente espléndida. Sentía que iba a brillar como todo el mundo me pedía que lo hiciera… Me fui con toda esa carga hermosa de amor, de cariño, y con todos esos encargos de «brillá». Y sentí eso. Y me alegró encontrarme con toda gente que conozco. Hasta que nos mencionaron. La terna fue demasiado pronto, fue la número cinco, y por eso la vio muchísima gente. Estuvo bueno porque así después pude disfrutar del resto de la fiesta.

El momento cuando dicen «las nominadas son» es tremendo…. Y cuando mencionan la ganadora y escuchás tu nombre no lo podés creer. La sensación que se tiene es incomparable. Viene gente a abrazarte, escuchás gritos, aplausos, se te cruza gente por la cabeza, se te cruza gente ahí….. Apareció Horacio Pagani que es un amigo con el que trabajé 17 años, veía que estaba todo el mundo contento. Y allá fui a recibir mi Martín Fierro.

Y una vez arriba del escenario dije lo que sentía. Yo siempre pienso que hay que ser agradecido. Sol Pérez es un amor, la adoro, trabajó conmigo, me dejó un mensaje precioso. Con Yanina también me crucé palabras. Como dije en la dedicatoria, «es nuestro, chicas». Éramos tres mujeres, cada una haciendo su rol desde distintos programas. De verdad fue muy pero muy lindo. Sentí mucha felicidad.

Me preguntaban si me sorprendió. Y no. Una vez que estás nominada pensás que te lo podés ganar. Más con la cantidad de gente que me lo dijo. Yo ni quería pensar. Hasta el viernes no conecté con esa chance, pero ese día me pasó algo raro en mi casa. De repente sentí «uy, mirá si me lo gano» y ya pensé en qué decir. Esa misma noche fuimos a festejar el cumple de Sandra y la mujer de mi productor (el Chino Rey) en un momento me mira seria y me dice «te lo ganás». Me habló de que estaba abierto un portal de energías y que estaba convencida de que era para mí. Y me lo estuvo repitiendo todo el fin de semana. Y tenía razón porque pasó.

Y ahora estoy conmovida con todo lo que pasó después. No logro identificar la sensación aunque esa es la palabra que mejor la describe. Estoy todo el tiempo al borde del llanto. No sé si de alegría, no sé si del stress que me está bajando… Porque todo el post fue difícil. Hasta el lunes a la noche, cuando otros programas tomaron el tema, yo estaba disfrutándolo. Y me pegó desde otro lugar. No sé con qué tiene que ver. Este premio vino a demostrarme que el famoso «cosecharás tu siembra», que parece una frase remañida, existe para todos. Yo laburé mucho toda mi vida. No me victimizo, no mucho más que cualquiera, pero me rompí el traste. Como cada uno en su ámbito. Y nunca lo hice pensando en llegar a ser famosa ni nada que se le parezca. Sí quería mantenerme y ganarme el respeto del medio. Y lo que me pasó estos días es que me demostraron que lo tengo. Y eso para mí tiene que ver con mantener una conducta a lo largo de los años. Laburo, soy buena gente, o intento serlo, por supuesto me puedo equivocar y cuando pasa lo asumo.

Siento que mucha gente se identificó conmigo al verme ahí arriba. No paro de recibir mensajes. Quizá a partir de verme ganar en una terna con dos colegas que son talentosas y mucho más populares, sienten que se puede, que no hay que abandonar los sueños, que hay que seguir por ellos… Está buenísimo si pudo haber inspirado a gente que nos vio o que está leyendo esta nota. Porque no hay edad para cumplir los sueños.

Así que acá estoy, tratando de reponerme. Y disfrutando lo lindo. Entendiendo que a veces uno tiene que aceptar lo bueno que le pasa. Muchos me dicen «creétela, te lo merecés». Sobre todo después de que se habló que era injusto que me lo hubieran dado. Y la verdad es que yo creo que me lo merezco. No me gusta chapear ni nada de eso. Me gusta seguir por mi caminito. Así que acá estoy, desde este lugar positivo que encontré en ADN+, para agradecerles el apoyo y darles este mensaje de felicidad y agradecimiento. La vida es hoy, de un momento a otro por ahí cambia, así que no se queden con las ganas de nada. Sean felices.

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