Prestemos atención adónde focalizamos nuestra atención

Nuestra mente es permeable y muchos estímulos influyen diariamente en nuestro estado de ánimo. Por eso es importante elegir en qué concentrarnos para redireccionarla hacia algo positivo y más saludable para nosotros.

Por Alejandra Naudi

Mar 12, 2023

La atención es como una lámpara de un minero, ilumina sólo aquello que enfoca, dejando lo demás a oscuras. Sólo cuando atendemos a nuestros procesos internos y los patrones de conducta que repetimos y que están influyendo en nuestra vida es que podemos comprenderlos e integrarlos para realizar cambios que impacten en nuestro bienestar

El cerebro es el órgano por excelencia a través del cual nos relacionamos con el mundo. La propiedad más importante de la consciencia es la atención, el nivel más elevado de funcionamiento cerebral y el más integrado. Es a través de este mecanismo como tomamos posesión de nuestra mente, la cual se encuentra divagando constantemente entre recuerdos pasados, acontecimientos futuros, previsiones y un sinfín de pensamientos sin sentido. En este momento su cerebro está luchando por sostener la atención en su lectura frente a la constante oleada de pensamientos, sentimientos o emociones que buscan protagonismo. Este continuo bombardeo se conoce como interferencias de la percepción, las famosas distracciones. La dificultad en el control de la atención reside precisamente, en la disputa entre lo atendido y lo desatendido.

 “Prestar atención” consiste en focalizar selectivamente nuestra consciencia, filtrando y desechando información no deseada. Exige un esfuerzo neurocognitivo que precede a la percepción y a la acción. La atención sostenida, o sea la capacidad de mantener el foco atencional durante largos periodos de tiempo, se deteriora con el paso de éste. Por tanto, no solo tenemos limitaciones en nuestra capacidad de procesamiento de información (limitaciones en memoria a corto plazo, limitaciones para hacer doble tarea, fenómenos de ceguera por desatención) sino también limitaciones temporales puesto que no podemos prestar atención con la misma eficiencia durante periodos prolongados de tiempo.

No tenemos suficiente consciencia de la permeabilidad de nuestra mente y de la influencia que tienen todos los estímulos que diariamente impactan en nuestro estado de ánimo. Muchos de esos estímulos son elegidos de alguna manera, o sea que los atendemos conscientemente, pero también muchos de esos datos entran de manera inconsciente o involuntaria a nuestro cerebro, o sea a nuestro organismo. De ahí la importancia de considerar las fuentes de información que elegimos, también como herramienta de autorregulación interna. Ser conscientes del grado de atención que dispongo para tal o cual estímulo, para así poder redireccionarla hacia un foco que sea más adaptativo y saludable para mí.

Aunque no seamos conscientes de ello, cada percepción (por neutra que parezca a nuestro juicio) conlleva cambios en las emociones, y, por ende, en el funcionamiento del organismo y su capacidad adaptativa. Obviamente un susto produce un estruendo visceral más evidente que un simple saludo en la calle, pero nada pasa inadvertido. Aunque no nos demos cuenta, la percepción es una elección, seleccionamos la información que nos parece relevante, entre todas las que registramos.

Si te planteás cuidarte un poco más este año, que también sea de información. Nos bombardean constantemente con datos y estímulos que muchas veces no son relevantes para tu vida. Elegila conscientemente. Atendé a tus necesidades. Haz una pausa y reconsidera dónde estas poniendo tu atención. Si no tenemos la disciplina de moldear nuestro entorno digital es muy probable que acabemos con “indigestión  informativa” y con una sobrecarga en nuestro sistema nervioso. Algo con cero utilidad para tu vida y para los que te rodean.

Nuestra atención es el regalo más valioso que podemos regalar y regalarnos. El control sobre ella es el arma más potente, pues nos permite dirigir a qué estado va y no va nuestra mente, lo cual impacta directamente en nuestro estado de animo.

Elige sabiamente dónde focalizar tu atención.

“Donde pones tu atención pones tu energía”.

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