Russo, la estatua de Central a la que el fútbol le da vida…

El técnico llegó a Rosario para sacarlo del pozo y lo llevó hasta la cima. Un luchador en la vida con su salud que otra vez se codea con la gloria futbolística.

Por Cholo Sottile

Dic 21, 2023

Russo escucha voces pero ninguna palabra. Hay una multitud en sus oídos. Hinchas fanáticos de Central que desatan su alegría mirándolo. Él, pese a la adrenalina, consigue un minuto de intimidad único. Mira el cielo y susurra. Habla, pide, tal vez agradece. Sus manos, mientras tanto, se esconden con un movimiento nervioso en los bolsillos del jean. Se le cae algo al borde del césped y se desespera por recuperarlo. Hay quienes dicen que es una estampita. El entrenador de Central no quiere contarlo cuando se le pregunta. Tal vez porque en la escuela pincharrata aprendió que no se confiesan las costumbres. Hasta que llega el final. El sonido que empuja a la gloria. Rosario Central es campeón del torneo local -transformado en Copa de la Liga- después de 36 años. Allí, aún en la cancha, con más de 30 mil hinchas delirando, Miguel hace unos pasos al banco. Se sienta sin nadie cerca. Otra vez logra estar solo con él mismo. Agarra una botella de agua. Toma un sorbo, lo deja entrar lentamente en su cuerpo, respira. Ahí se vuelve a parar y se va al festejo. La estatua de Central tiene vida. Habla, reza, disfruta. Y se emociona. Primero buscó ser campeón por él. Más adelante, por sus hijos. Ahora se le llenan los ojos de lágrimas mientras camina por el estadio de Santiago del Estero con su nieto abrazado a él. «Lo vio al abuelo dar su cuarta vuelta olímpica», dice y llora. Tal vez por sus 67 años, o porque se le pasa la cabeza la lucha para superar un cáncer de próstata hace seis años, se lo percibe más sensible que en otros tiempos. Miguel volvió a ganar.

«No tuve miedo. Si hubiese tenido temor no habría podido confiar en la gente que tuve al lado. Como fueron mis médicos y mi gente. Todos ayudaron. Hubo mucha gente que me apoyó. Joan Manuel Serrat vino un día y me dijo: ‘No te vas a morir. Yo lo tuve. Así que no te vas a morir de esto'», contó Miguel hace un tiempo, ya fuerte y recuperado otra vez. De hecho, volvió al Mundo Boca para el estreno de Riquelme dirigente. El primer año no sólo le contagió paz al club: en siete partidos dio otra vuelta olímpica. Justo él, el DT que levantó la última Copa Libertadores -en el 2007- en un Boca obsesionado con ese trofeo. La historia terminó mal, con una agonía después de quedar eliminado en semifinales con el Santos. Pero él nunca escupió bronca contra su 10. Después, estuvo 6 meses en el Al-Nassr de Arabia Saudita. Y en diciembre del 2022, volvió a su Central para reemplazar a Carlos Tevez. Con Gonzalo Belloso presidente, otra vez llegó el Palomo. Para renovar el amor con su gente. Aunque es tan querido que tiene sentido de pertenencia con Estudiantes de La Plata, donde jugó y estuvo con Manera en el ascenso; Lanús, con el que ascendió dos veces; Boca, donde se sienta a la mesa del Toto Lorenzo y Carlos Bianchi. Ellos tres son los técnicos de las seis Copa Libertadores. En Central directamente es el mejor entrenador de la era moderna. «Es el equipo de Miguel», es un hit con cinco ciclos.

El equipo se armó para escapar del sótano de la tabla. «El Jefe», como lo llamaron varios jugadores durante el festejo, le empezó a dar su impronta. Se hizo imbatible de local. Le ganó el clásico a Newell’s con un golazo de tiro libre de Malcorra, aunque el dato histórico es que Miguel jamás perdió con el rival de toda la vida. Jaminton Campaz, el futbolista más desequilibrante de la Copa de la Liga, es un hallazgo de Russo. Lo conocía de Deportes Tolima, y lo pidió a préstamo de Gremio. El zurdo veloz es más que un personaje de sonrisa fácil que se pintó las uñas y se transformó en viral: tuvo su noche consagratoria cuando volvió loco al River en el Gigante. Con Platense también se vio el olfato del ex volante central bilardista. En voz baja, cambió el equipo que había superado la semifinales y sorprendió con Lovera como titular porque le faltaba un poco de juego del medio hacia la derecha. La final terminó 1-0 con un golazo descomunal de Maxi… Atributos para hacer convivir al campeón con el mejor equipo de la Copa. Por eso Miguel caminaba, siempre con su nieto, orgulloso de su obra. Hasta se tomó con una sonrisa cuando Fatu Broun le vació una heladerita de bebida energizante en la espalda. En ese momento el viejo entrenador pasaba por su mente su magnífica carrera. Y en medio de tantas voces igual escuchaba una palabra: campeón. «El fútbol nos da vida», le susurró al oído una vez Falcioni a Maradona cuando se cruzaron la última vez como entrenadores. Miguel sabe que tenía razón…

Noticias relacionadas

La Selección de Messi nos volvió a ilusionar…

La Selección de Messi nos volvió a ilusionar…

Como el equipo de Basile en el 91 y 93, la Scaloneta quiere defender la Copa América y repetir el título. Con firmeza en la primera fase, ahora tiene una llave accesible para avanzar hasta encontrarse con el que sea más fuerte entre Uruguay, Colombia y Brasil.

El nuevo Bielsa es el mismo de siempre

El nuevo Bielsa es el mismo de siempre

El Loco no se mueve del manual con el que se ganó un lugar en el fútbol y en el corazón de sus jugadores. Así construye una nueva Uruguay que, en plena renovación generacional, quiere pelearle el reinado de América a la Selección Argentina.

Seguí leyendo: