Sobrevivió de milagro, va por el mundial de karting y también juega en Boca

Nicolás Cuarenta es multifacético, conduce en el karting y también juega al básquet. En 2015 perdió una parte de su masa encefálica, pero se recuperó y volvió a las pistas. Conocé su historia.

Por Jonatan Pedernera

Jun 27, 2023

El piloto es un caso de superación como pocos. Luego de un grave accidente, estuvo más de 30 días en coma y regresó al deporte movilizado por el amor a los fierros. Se consagró tricampeón en el karting en la categoría KDS, clasificó al mundial 2024 de Brasil como uno de los mejores extranjeros en el Velopark de Porto Alegre y en unos meses subirá a un auto de plaza mayor. Además  fue llamado por Boca -en el básquet- para entrenar en Casa Amarilla.

El deporte siempre dijo presente en la vida de Cuarenta. Jugó al fútbol de manera amateur e hizo tenis en el equipo de su ciudad, Cañuelas. Pero claro, los fierros siempre fueron su debilidad. Fanático de Juan María Traverso, lo sigue desde muy chico y utiliza las réplicas de los buzos antillama  que usaba el Flaco. Además, por allegados en común, viaja seguido al taller que tiene el ex campeón argentino en Ramallo.

Cuarenta representó a Argentina en el Velopark de Brasil.

Justamente, sobre ruedas, el muchacho tuvo una de las experiencias que marcó un quiebre en su vida. En 2015, chocó con su motocicleta y estuvo más de 30 días en coma. Según los médicos, era imposible que sobreviva. Pero las ganas de Nico fueron enormes y pudo superar el mal trance de esa fecha: 7/12/15, el mismo día del cumpleaños de su papá, que había fallecido unos días antes del accidente.

Todos los fines de semana sube a su kart con el traje réplica del Flaco Traverso.

“Después del choque, soñé con mi papá. Siento que él me despertó. Los médicos me dijeron que no había mucho por hacer, pero salí adelante. Me colocaron una placa de titanio en la zona donde perdí parte del cráneo y tengo un stent en la tráquea. No tengo gusto ni olfato de por vida”, contó el corredor, que a los días se rehabilitó y consiguió una racha de campeonatos en distintas categorías: “trato de dar lo mejor y vivo cada día como si fuera el último”.

Los médicos le habían dicho que su cuadro era irreversible, pero nunca se rindió.

 

La llegada al Xeneize

Nicolás hizo carrera en los equipos locales Cañuelas FC y  Juventud Unida, instituciones afiliadas a FEBAMBA (Federación de Básquet del Área Metropolitana). El año pasado recibió la invitación de Juan Martín Masson, ex basquetbolista boquense, y se acopló a los entrenamientos en Boca.

“Es algo muy lindo practicar en un lugar así junto a los veteranos de + 35. Jugar al básquet acá es una bendición y también me permite entrenarme para las carreras, es una actividad más, como el simulador que tengo en casa”, dijo el deportista.

 

Junto al plantel de Boca (de rodillas, a la izquierda).

Sueño cumplido. Nico, en el estadio de Casa Amarilla.

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Ganarse un lugar en Boca no es fácil y él lo vivió en carne propia. Se formó en el club, pero tuvo que irse a Tigre para mostrarse y que lo volvieran a considerar. Ahí, como en las Inferiores, lo tuvo Diego Martínez, quien hoy lo disfruta y elogia: «Juega igual en cualquier cancha como en su barrio en San Miguel».