Tenemos que frenar, mirar a los otros, preguntar menos y escuchar más

A veces no nos damos cuenta de lo importante que es acompañar a alguien que la está pasando mal. Y no hay que hacer demasiado: estar ya es un montón.

Por Rocío Ormaechea

Jul 17, 2023

En la columna anterior ya les conté lo que me pasa y que quiero vivir intensamente. Y por eso tenía ganas de volver a escribir para contar lo que siento. Y así como dije que, en algunas situaciones de mi vida necesité más ayuda de la que me dieron, también quiero contar que hay mucha gente que me dio sin pedir nada a cambio. Porque uno puede ser muy fuerte, atravesar obstáculos y seguir a pesar de las situaciones de la vida, pero a veces también necesita de estas personas mágicas que hacen sentir que uno no empuja solo. Estas personas son parte de mi equipo de lucha.

Disfrutemos la vida pese a todo

El año pasado empecé a darme cuenta cómo a veces uno puede quedar excluido por la sociedad. Tuve malas experiencias incluso para conseguir trabajo. Hasta en un lugar donde ya me habían entrevistado y estaba todo cerrado para empezar, cuando les conté que transitaba una enfermedad, me dijeron que ya habían cubierto el puesto a último momento. No me resulta fácil y soy una chica joven con muchas ganas de crecer, aprender y hacer mi camino. Y ahí es cuando de forma mágica se cruzó Fernando (Bolan), cual superhéroe, en mi vida. Sin conocerme, se enteró e involucró con mi situación abriéndome puertas y haciendo todo para que tenga días más felices. Él logró que Gastón (Mastrolía) me conozca y me dé el espacio en este medio que día a día crece tratando de transmitir un mensaje positivo hasta de lo no tan bueno. En ADN+ están abiertos a mis propuestas y puedo escribir desde la mirada de una chica de 22 que recién está conociendo el mundo pero que de repente sufrió un gran cambio en su vida.

Siento que lo que mejor me hace a mí en lo personal es que, dentro de lo que se pueda, mi vida no cambie. Y los proyectos que tenía hace dos años no sienta que no los puedo cumplir exclusivamente por esto. Quizá tenga que adaptarlos, pero no cancelarlos. Tanto en el trabajo, que todos necesitamos, como en las pasiones. Porque soy actriz, amo el teatro musical y es una de mis mayores motivaciones para seguir.  En estos dos últimos años se me dificultó en algunos momentos continuar con mis clases y gracias a la directora y profesores de la escuela Musical Players pude hacerlo. Ella fue una de las primeras personas en enterarse de mi tumor y sin embargo nunca dudó de que iba a poder estar. Y siempre me dio un lugar, buscando la forma y por sobre todas las cosas cuidándome y priorizando mi cuerpo.

Sé que no es fácil acompañar, sobre todo por el miedo que implica el nombre de la enfermedad, pero evidentemente hay personas que tienen la fórmula. Yo creo que es mucho más fácil y gratificante escuchar y estar, frenar un poco con lo nuestro, mirar al otro y adaptarse, y tampoco darle tanta atención. Vale con esa palabra que ya utilicé: estar. Todos tenemos días buenos y malos, problemas de todo tipo, y ninguna persona ni situación es más importante que otra.

Por eso no quiero concentrarme en los pocos que me cerraron las puertas. Prefiero enfocarme en los que me las abrieron y me dieron el lugar para poder expresarme y ser yo. Es lindo y fácil ayudar, a mí no solo me gratifica, sino que me hace sentir que aporto mi chiquito (pero no por eso menos importante) granito de arena.

Preguntemos menos, escuchemos y miremos más, se puede. Y hace bien.

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