Transforman el agua de lluvia en un nutritivo biofertilizante

La empresa familiar cordobesa IMBO utiliza un algibe para la recolección y almacenamiento del líquido vital que bebe el ganado que brinda la producción de carne y leche, pero además el proceso finaliza con la elaboración de un fertilizante para las plantaciones de granos.

Por Federico del Río

Nov 7, 2023

En la región de Adelia María, al sur de la provincia de Córdoba se encuentra IMBO, un establecimiento que ha logrado un hito en sostenibilidad en la producción agropecuaria. El enfoque principal de la empresa familiar se centra en la reutilización del agua, que proviene principalmente de la recolección de lluvia en los techos de los tinglados que albergan a las 740 vacas de raza Holando Argentino que aportan la producción de leche y carne. Utilizando un viejo método de “aljibe”, piletas techadas y lagunas, hace 10 años que no ingresan agua del exterior para los lavados de sus maquinarias, mantenimiento general y parte del consumo diario.  Además, con el excremento de las vacas del tambo realizan fertilizantes naturales con alto contenido de fósforo para las plantaciones de granos.

«La única salida que hay de este tambo es el compost. Nuestra responsabilidad es transformarlo en un fertilizante de utilización agronómica y volcarlo a los campos», contó en Clarín el médico veterinario Enrique Bonamico, responsable de la división Ganadería de IMBO, una empresa que se maneja con un Consejo Familiar y la que trabajan sus dueños y familiares directos e indirectos, primos, tíos…

Además, el bienestar animal es una prioridad en IMBO. Con un enfoque centrado en la comodidad y la salud de las vacas, el establecimiento ha implementado un ambiente controlado que incluye sistemas automáticos de ordeñe, así como el uso de tecnologías que regulan la temperatura y utilizan energía solar para mantener condiciones óptimas.  «La vaca Holando sufre mucho el calor, entonces este es un ambiente bastante controlado», explicó Bonamico.

El compromiso con la sostenibilidad de IMBO se extiende a un modelo de economía circular, donde se evita el ingreso de insumos externos, incluida el agua. Esto se logra a través de un exhaustivo proceso de reutilización del agua. En definitiva, IMBO se erige como un ejemplo destacado de cómo la innovación, la tecnología y la consciencia medioambiental pueden converger en la producción agropecuaria, demostrando que es posible un modelo de negocio exitoso que cuida tanto la productividad como el entorno.

Este enfoque integral y sostenible en IMBO representa un hito no solo en la región de Córdoba, sino un paradigma a seguir en la producción agropecuaria a nivel nacional e internacional.

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