Vélez campeón de Reserva: un título que fue un juramento

Los de Liniers consiguieron un campeonato muy especial: el ayudante de campo, Palito Manrique, murió en el vestuario antes de un partido frente a Racing. Desde ese día, el plantel se propuso el objetivo de coronarse para poder dedicarle la vuelta olímpica a su memoria.

Por Cholo Sottile

Jul 11, 2023

Hay dedicatorias que sólo son para las fotos. Un guiño falso para no contradecir a la corrección política. Los chicos, en cambio, menos contaminados que los grandes, suelen ser más genuinos en sus gestos. Todo arrancó en un mediodía gris en Mendoza y rápidamente se hizo eco en Liniers. Con el gol de cabeza de Tomás Cavanagh, el 3 del equipo, Vélez no sólo salió campeón en Reserva después de 28 años, con un juego arrasador que le permitió festejar 4 fechas antes del final del campeonato. El equipo de los pibes -escrito con v corta para hacerlo más velezano en el juego de las redes- cumplió un juramento sensible. Ellos se habían propuesto ser campeones para dedicarle la vuelta olímpica a Palito Manrique, el ayudante de campo que sufrió un paro cardíaco justo mientras jugaban contra Racing hace algunas semanas. El club se lo agradeció en sus posteos por «guiar al equipo desde el cielo». Los jugadores, en tiempo presente, lo hicieron con el idioma de cancha. «Que de la mano, de Don Palito, todos la vuelta vamos a dar», gritaron después del 1-0, cuando por fin sintieron que la promesa estaba cumplida. Habla muy bien de ellos como personas, más allá de su potencial como futbolistas: uno nunca se debe olvidar de quien lo ayudó a ser mejor.

Los jugadores suelen estar agradecidos con sus formadores. Algunos podrán jugar en Europa y andar en yate, pero al volver al país no dejarán de pasar por la pensión donde vivieron o irán a tomar mates en el club de barrio donde jugaron. Un ejemplo de esa generosidad es Julián Alvarez. Bastante tiempo antes de ser campeón del mundo y la Champions, cuando aún no era titular siempre en River, le regaló una camioneta a su DT de la infancia para que pudiera hacer el reparto de la panadería en Calchín, su pueblo cordobés. En el caso de Palito, ese viernes triste en la Villa Olímpica de Vélez, uno de los primeros en decirle gracias fue Gianluca Prestianni. En medio del dolor, porque fue uno de los más shockeados una vez que la psicóloga del club les dio la horrible noticia, posteó una foto de más chiquito con su entrenador en las Inferiores. Esa misma imagen se dejó ver cuando hizo un gol a los pocos días, contra Deportivo Español, el primero gol de la goleada por la Copa Argentina. Se levantó la 42 de Vélez -número de pibe que aún no puede elegir- y ahí se los veía otra vez a Gianluca y a Palito. «Estamos muy golpeados porque Vélez es una familia», decían a coro los chicos y los entrenadores de La Fábrica, como reza el slogan. Lo repetía el mismo Marcelo Bravo, el entrenador principal, que en su época de jugador debió dejar el fútbol a los 20 años por un problema en el corazón. El zurdo fue uno de los primeros que se dio cuenta que ese día Palito no se sentía bien, que estaba raro. Bravo también fue parte del juramento.

En 24 partidos, la Reserva ganó 18, empató 5 y sólo perdió en la primera fecha contra Gimnasia La Plata. Ya le sacó 11 puntos de ventaja a Belgrano, su perseguidor sin chances. Un hermoso mimo de estos jugadores para su entrenador. De Gómez Riga; Andrada, Perniconi (titular en el debut del Gallego Méndez con Arsenal), De Vito, Cavanagh; Lautaro López, Roldán, Porcel; Pimienta, Pozzo y Berón. Y de todos los chicos que forman el plantel. Más lejos, a la distancia, fue una caricia dentro de tanto dolor para otros chicos. Hubo un festejo con los ojos repletos de humedad. Conmueve cada vez que se leen los posteos de Lautaro, Brian y Renata, los tres hijos de Palito. Igual que la contención de Claudia, su esposa. Ellos se enteraron por esas mismas redes sociales donde hoy hacen catarsis que los médicos no habían podido reanimar a su papá. Ahora, lógicamente, viven con una mezcla de orgullo y de bronca, porque pasan los días y no pueden encontrarle explicación a una muerte repentina a los 49 años. En el grupo de Whatsapp de la familia escribieron un mensaje -que ellos publicaron- que lo dice todo: «Vamooooos. Te amo. Se logró el sueño. Sé que nos estás leyendo, viejo. Felicitaciones a nuestro campeón». Una dedicatoria que salió del corazón.

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