Asunción presidencial: cómo fue cada una desde la vuelta de la democracia

En vísperas de lo que será la asunción presidencial de Javier Milei, ADN+ hace un repaso por el resto de los presidentes que asumieron desde 1983 hasta 2019.

Por Lucas Torretta

Dic 10, 2023

Luego del balotaje presidencial que lo consagró como presidente electo de los argentinos, mañana será el día en que Javier Milei asuma el cargo que ocupará por los próximos cuatro años. En vísperas de lo que será un hecho más que histórico en el país, desde ADN+ hacemos un repaso por el resto de los presidentes que asumieron la presidencia desde el regreso de la democracia en 1983 hasta el 2019.

Por supuesto, el primero de ellos es Raúl Ricardo Alfonsín, quien ganó las primeras elecciones en la Argentina desde 1973. Tras siete años de terrorismo de Estado, la dictadura cívico militar empezó a debilitarse por varios motivos, pero la Guerra de Malvinas y la renuncia de Leopoldo Fortunato Galtieri, por entonces líder de la Junta Militar, fueron las gotas que rebalsaron el vaso.

Ante la partida de Galtieri, diferentes miembros de la Armada y la Fuerza Aérea designaron al general retirado Reynaldo Bignone para que ocupe la presidencia. Sin embargo, se distanció de algunas cúpulas militares y tomó la decisión de «institucionar al país» e iniciar la transición a la democracia. De esta manera, el 30 de octubre se llevaron a cabo las elecciones entre Alfonsín, dirigente radical, e ítalo Luder, perteneciente al peronismo, con una asistencia del 85,61% del padrón.

Aunque al principio estaba pactado mediante el decreto 22.847 que el traspaso de mando sería el 30 de enero de 1984, la victoria del líder de la UCR con el 52% de los votos le dio la oportunidad de elegir una nueva fecha. Finalmente, el 10 de diciembre de 1983 tuvo lugar uno de los momentos más recordados en la nación. Con los ex presidentes Arturo Frondizi e Isabel Martínez presentes, Bignone le entregó el bastón y la banda presidencial a Alfonsín, quien minutos más tarde le habló a los ciudadanos desde el Cabildo: «Compatriotas, iniciamos una etapa que sin duda será difícil, porque tenemos todos la enorme responsabilidad de asegurar hoy, y para los tiempos futuros, la democracia y el respeto por la dignidad del hombre en la tierra argentina«, declaró.

Y añadió: «Vamos a hacer un gobierno decente. Ayer pudo existir un país desesperanzado, lúgubre y descreído: hoy convocamos a los argentinos, no solamente en nombre de la legitimidad de origen del Gobierno democrático, sino también del sentimiento ético que sostiene esa legitimidad. Ese sentimiento ético constituye uno de los más nobles movimientos del alma».

Asunción de Carlos Menem

En 1989 se llevó a cabo la segunda elección presidencial en la Argentina desde el regreso de la democracia. Con una economía golpeada y parte de la población en contra, Alfonsín, que no podía presentarse en las internas de la Unión Cívica Radical, no tenía un candidato fuerte para que lo reemplace. Luego de alianzas y mucha deliberación, se optó porque compitan la dupla conformada por Eduardo Angeloz y Juan Manuel Casella ante Luis León y Carlos Yeregui. De esta manera, Angeloz se impuso con el 88,64% de los puntos y se ganó un lugar en las elecciones del 14 de mayo.

Con una victoria ante Antonio Cafiero y José Manuel de la Sota en las internas peronistas, Carlos Saúl Menem y Eduardo Duhalde compitieron en mayo por la presidencia y la vicepresidencia, respectivamente. La participación fue del 85,31% y el ganador fue el ex gobernador de La Rioja, que se impuso con el 47,51% de los votos.

Como Alfonsín decidió resignar a la presidencia a mitad de año para que pueda asumir el ganador, Menem tomó el cargo el 8 de julio. Además de ser una fecha inusual, quedó marcado en la memoria de los argentinos el momento porque fue la primera vez que un dirigente político de un partido le entregó los atributos presidenciales a uno de diferente bloque. Ante una multitud, el riojano salió al balcón de la Casa Rosada acompañado de su esposa Zulema Yoma y dio su primer discurso presidencial.

Asunción de la Rúa

Luego de que Menem sea reelegido en 1995 gracias a la reforma constitucional de 1994 que marcaba que los presidentes podían ser candidatos inmediatamente de terminar el primer mandato, llegaron las elecciones de 1999.

Una fuerte disputa en el peronismo hizo que el ex gobernador de La Rioja renuncie a la idea que tenía de postularse por tercera vez, por lo que Eduardo Duhalde y «Palito» Ortega se presentaron en las internas. Tras ganar, el ex gobernador de Buenos Aires convenció al músico para que sea su candidato a vicepresidente en las elecciones generales.

Por su parte, el radicalismo tuvo internas entre dirigentes del Frente País Solidario y la Unión Cívica Radical. Ganándole a Graciela Fernández Mejide con con el 63% de los puntos, Fernando de la Rúa se posicionó como el candidato de la oposición. Fue así que el 24 de octubre hubo elecciones y el ex jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en compañía de Carlos Álvarez, venció a Duhalde con el 48,37% de los votos.

En su discurso, el flamante mandatario declaró que iniciaría una «nueva etapa histórica hacia un país integrado en un proyecto de progreso, con crecimiento sostenido, generador de más y mejores puestos de trabajo, con un Estado sano y transparente, capaz de poner sus cuentas en orden y con las cargas, los esfuerzos y los beneficios equitativamente repartidos».

Asunción de Eduardo Duhalde

Luego del corralito y la crisis económica que golpeó a la Argentina en 2001, el país fue testigo de varios actos que marcaron una de las imágenes más tristes en la historia moderna: saqueos, represión policial y 38 personas muertas.

Ante este panorama, Fernando de la Rúa renunció a su cargo como presidente y la nación se vio liderada por cinco presidentes en solo 11 días. Finalmente, el 2 de enero de 2002 la Asamblea Legislativa, luego de un consenso entre el peronismo y el resto de los partidos, eligió a Eduardo Duhalde para que sea presidente hasta el 10 de diciembre de 2003, fecha en la que tendría que haber terminado el mandato del dirigente radical. En su asunción, el ex vicepresidente de Menem hizo el juramento acompañado de su esposa, Chiche.

Asunción de Néstor Kirchner

Si bien Duhalde debía dejar el cargo el 10 de diciembre de 2003, la masacre de Avellaneda producida el 26 de junio de 2002 hizo que el por entonces presidente decida adelantar las elecciones para el 27 de abril de 2003.

Con un panorama complicado en la Argentina, los principales bloques políticos del país no terminaron de decidir a sus candidatos y formaron diferentes coaliciones. Por un lado, el peronismo tenía en sus filas a Menem, que quería repetir por tercera vez, a Néstor Kirchner, que era gobernador de Santa Cruz, y a Adolfo Rodríguez Saá, quien había sido presidente luego de la renuncia de Fernando de la Rúa.

Por otro lado, el radicalismo contaba con López Murphy, que había sido ministro de Defensa y Economía en la gestión de de la Rúa, Elisa Carrió, fundadora de Afirmación por una República Argentina Igualitaria, y Leopoldo Moreau, diputado nacional.

Las elecciones arrojaron como resultado que Menem era el ganador con el 24.45% de los votos y que Kirchner había quedado en segundo lugar con el 22.25%. Como ninguno superó por diez puntos a su rival ni alcanzó los 45% necesarios, se dispuso realizar un balotaje el 18 de mayo. Sin embargo, casi todos los partidos opositores apoyaron al Frente para la Victoria y el riojano, en un acto que fue criticado, decidió bajarse antes de la segunda vuelta.

El 25 de mayo, Néstor se presentó en Casa Rosada y recibió el bastón y la banda presidencial de parte de Duhalde. Luego entonar su discurso, el nuevo líder del peronismo proclamó: «Vengo a proponerles un sueño: reconstruir nuestra propia identidad como pueblo y como Nación; vengo a proponerles un sueño que es la construcción de la verdad y la Justicia; vengo a proponerles un sueño que es el de volver a tener una Argentina con todos y para todos. Vengo a proponerles un sueño: quiero una Argentina unida, quiero una Argentina normal, quiero que seamos un país serio, pero, además, quiero un país más justo«.

Asunción de Cristina Fernández de Kirchner

En 2007 la situación era muy diferente a la de 2003 y la Argentina ya no se encontraba bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional, ya que la deuda había sido pagada en 2005. A pesar de tener crecimiento económico y una inflación controlada, Néstor Kirchner decidió no presentarse y cederle su lugar a su esposa, Cristina Fernández.

Para mantener la alianza lograda con un sector del radicalismo, la ex diputada provincial de Santa Cruz eligió como su candidato a vicepresidente a Julio Cobos. Por su parte, la oposición nunca logró encontrar un candidato que enamore a todos y fueron armando diferentes bloques políticos.

De esta manera, el 28 de octubre se llevaron a cabo las elecciones presidenciales. Con el 45.28% de los votos, Cristina venció al resto de los candidatos y se consagró como la primera presidenta argentina elegida por los ciudadanos en la historia.

El 10 de diciembre de 2007 Néstor Kirchner le entrego a Cristina la banda y el bastón presidencial, ganándose la ovación de los presentes y los aplausos de los presidentes sudamericanos que asistieron a Casa Rosada para presenciar el momento.

Segunda asunción de Cristina Fernández de Kirchner

Aunque la idea era que en 2011 el candidato sea Néstor Kirchner, su muerte en 2010 hizo que se cambien los planes y que Cristina se presente para la reelección.

A pesar de que la alianza del kirchnerismo con un sector de los radicales se rompió luego de que Cobos no apoye la famosa Resolución 125 y de que el primer mandato del gobierno de Fernández se vea afectado por el paro agropecuario en 2008, la ex diputada fue reelegida con el 54.11% de los votos, superando ampliamente a Hermes Binner y Ricardo Alfonsín, que salieron segundo y tercero con el 16,81% y el 11,14%, respectivamente.

En la asunción, la dos veces presidenta recibió la banda presidencial de parte de su hija Florencia. Previo a este momento, juró y recordó a su marido: «Juro por Dios, por la Patria y sobre los Santos Evangelios desempeñar con lealtad y patriotismo el cargo de presidenta de la Nación y observar y hacer observar en lo que de mí dependa la Constitución de la Nación Argentina. Si así no lo hiciere, que Dios, la Patria y él me lo demanden«.

Asunción de Mauricio Macri

Como Cristina Fernández no podía presentarse en 2015, Daniel Scioli fue elegido para ser la cabeza del peronismo en compañía de Carlos Zannini. En las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias, el representante del Frente para la Victoria se impuso con el 38,67% de los votos, mientras que segundo terminó Mauricio Macri, quien le ganó las internas a Ernesto Sanz y Elisa Carrió y sumó un total de 30,12%.

Luego de unas elecciones generales que finalizaron con el ex vicepresidente como ganador con el 37,08% y con el líder del PRO en segundo lugar con el 34,15%, la presidencia se definió en un balotaje. Ante este panorama, Macri fue electo con el 51,34% y se convirtió en el primer presidente desde el regreso de la democracia en no se peronista ni radical.

El 10 de diciembre, tras una serie de polémicas que terminaron con Cristina abandonando la presidencia y con Federico Pinedo siendo elegido como presidente provisional del Senado, el ex mandatario de Boca Juniors recibió la banda y el bastón presidencial de parte del propio Pinedo.

«Quiero decirles por último que siempre voy a ser sincero con ustedes, creo que es la base de la confianza que me tienen y que pretendo preservar e incrementar. Y parte de esa sinceridad decirles que los desafíos que tenemos por delante son enormes y que los problemas no los vamos a poder resolver de un día para el otro, pero las grandes transformaciones se hacen dando pequeños pasos todos los días, y eso les aseguro nos llevará a estar cada día un poco mejor«, comunicó sobre el final de su discurso.

Y añadió: «Cuento con ustedes para gobernar, necesito de su aporte, necesito de que nos marquen nuestros errores, porque sabemos que no somos infalibles y tenemos un enorme compromiso con hacer, con hacer mucho. Hemos aprendido que cuanto uno más hace, más se equivoca. Por eso es ahí donde los necesito, porque esto lo hacemos juntos. Y quiero decirles desde el fondo de mi corazón que estoy convencido que si los argentinos nos animamos a unirnos seremos imparables».

Asunción de Alberto Fernández

En 2019 no había dudas de que Mauricio Macri sería nuevamente el candidato presidencial del PRO. Sin embargo, el dirigente quiso cautivar votos del peronismo y eligió a Miguel Ángel Pichetto para que sea su vicepresidente.

La incógnita más fuerte estaba en lo que harían desde el sector del más grande del peronismo y si Cristina Fernández participaría o no en las elecciones. Luego de meses sin tener conocimiento, la líder del kirchnerismo publicó un video anunciando que iría de candidata a vicepresidenta para acompañar a Alberto Fernández.

Como nunca antes, las elecciones tendrían todos los focos en dos candidatos, ya que polarizaban la mayor cantidad de votos posibles. Primero se realizaron en agosto las PASO, las cuales ganó el Frente de Todos con el 47,49% de los puntos, sacándole 16 de diferencia a Juntos por el Cambio. Finalmente, se desarrollaron las generales y Alberto resultó como ganador con el 48,24%, aventajando por ocho a su principal rival.

En el juramento, Macri se hizo presente y le entregó los atributos a su vencedor, quien le dio la mano y lo abrazó. Luego de pronunciar su discurso, el ex flamante líder argentino explicó que quería ser el «presidente de la escucha, del diálogo y del acuerdo para construir el país de todos».

Y añadió: «Demasiado tiempo probamos el método del enojo y del rencor. Todas y todos debemos despojarnos del rencor que cargamos. Volvamos a ganarnos la confianza del otro. Volvamos a confiarnos entre nosotros. Cuando mi mandato concluya, la democracia argentina estará cumpliendo 40 años de vigencia ininterrumpida. Ese día quisiera poder demostrar que Raúl Alfonsín tenía razón. Espero que entre todos podamos demostrar que con la democracia se cura, se educa y se come«.

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