El debate presidencial

El 1° de octubre será el primer debate entre los cinco candidatos a presidente. Un momento importantísimo para la democracia y para el futuro del país. La importancia de las exposiciones y la influencia que puede tener en los votantes.

Por Mariel Di Lenarda

Sep 28, 2023

Como periodista de actualidad y política me encanta seguir de cerca los debates presidenciales en Argentina y de otros países. Para mí, les ofrecen a los candidatos la oportunidad de expresar sus propuestas, confrontar ideas y convencer a los votantes de por qué deberían ser elegidos como líderes de la Nación. Además de ser un espacio para la discusión de temas clave, también son una forma de evaluar la capacidad de los candidatos para comunicarse, argumentar y defender sus posiciones. Aunque (hay que decirlo) sean excelentes oradores, eso no es sinónimo de excelentes gobernantes si llegan al poder.

También me encanta que se enfrenten cara a cara y el clima general de ese día. He cubierto algunos debates y otros los he seguido por la tele: cómo van llegando desde temprano los asesores, los equipos, los futuros funcionarios… Los nervios de cada momento que los aproxima al comienzo del momento de la verdad. No dejan nada librado al azar, para nada: la ropa, los colores elegidos que transmiten sensaciones, las palabras para generar impacto en cada tema, los gestos, el rol de las parejas y los saludos finales.

El temor al error no forzado, a la respuesta inconveniente que puede exponerlos en una mala jugada generada por los nervios. Cuando esto pasa, las redes sociales están de parabienes y los call centers del contrincante esperando por el que caiga en desgracia. 

Disfrute pleno de un ejercicio democrático, que nos regala la democracia.

Haciendo un poquito de historia

En 1989, en plena campaña electoral para la presidencia de la Nación, el candidato por la UCR, Eduardo César Angeloz esperó a Carlos Menem en el programa Tiempo Nuevo, que conducía Bernardo Neustadt y la ausencia de quien finalmente fue electo presidente de los argentinos se convirtió en un hecho destacado para la política y para la televisión.

«Estamos esperando -doctor Angeloz- una comunicación del doctor Menem, yo todavía no la tuve, cuando la tenga se lo hago conocer», dijo Neustadt mientras la cámara enfocaba a un solitario Angeloz y del otro lado una silla vacía. El radical se presentó al que debía ser el primer debate presidencial que se iba a realizar en el programa, pero su rival, quien iba primero en las encuestas, decidió no participar. De todos modos, los productores del programa resolvieron llevar adelante el debate a pesar de la cancelación de Menem.

Hasta ese momento los candidatos no solían confrontar sus propuestas de manera directa y pública. Sin embargo, a lo largo de los años no se llevaron a cabo de manera regular porque aún no eran obligatorios por ley. Hubo períodos en los que no se realizaron debates, principalmente debido a la falta de acuerdo entre los candidatos y los partidos políticos.

 Los dos primeros debates presidenciales de la historia argentina fueron organizados por la ONG Argentina Debate y tuvieron lugar el 4 de octubre y el 15 de noviembre de 2015. El evento fue coorganizado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento —CIPPEC—. Ya con la Ley 27.337 del 2016, que marca la obligatoriedad de los debates presidenciales, en 2019 se llevaron adelante los primeros bajo estos lineamientos con la Cámara Nacional Electoral como responsable y siguiendo algunos parámetros de Argentina Debate 2015.

Para estas elecciones 2023, ya están establecidas las fechas y lugares: se realizarán los domingos 1 de octubre en la Universidad Nacional de Santiago del Estero y 8 de octubre en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires. En caso de balotaje habrá un tercer debate, el 12 de noviembre.

La organización del Debate 2023 lleva ya varios meses en los que el Tribunal trabajó con un Consejo Asesor los aspectos estructurales de los debates, en donde los equipos de los candidatos ya se reunieron con las autoridades. El Consejo lo integran personalidades destacadas y organizaciones del ámbito académico y de la sociedad civil (Belén Amadeo, León Arslanian, Atilio Borón, Manuel Calderón, Marcelo Cavarozzi, Estela de Carlotto, Daniel Dessein, Gala Díaz Langou, Delia Ferreira Rubio, Ricardo Gil Lavedra, Adriana Guerrero, Héctor Rubén Paz, Alejandro Tullio, Leandro Vergara y Silvana Vives).

Una de las novedades de este año respecto de ediciones anteriores es la propuesta de incluir la participación ciudadana a través de la formulación de preguntas que podrán enviarse de manera anticipada. Para ello se evalúa que podría hacerse a través de la web de la CNE. Luego de un proceso de curaduría, «serían seleccionadas las más pertinentes» para ser sorteadas durante el intercambio de los candidatos.

Los cinco candidatos presidenciales que sortearon las PASO -Javier Milei (La Libertad Avanza), Patricia Bullrich (Juntos por el Cambio), Sergio Massa (Unión por la Patria), Juan Schiaretti (Hacemos por Nuestro País) y Myriam Bregman (Frente de Izquierda)- ya están preparando la temática.

Ahora, la pregunta es: ¿puede alguien decidir cambiar su voto luego de ver el debate presidencial? Según el CIPECC (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento), cambiar en forma masiva las preferencias de los electores a partir de un debate presidencial parece poco probable. Hay estudios que confirman el cambio de voto luego de un debate presidencial, pero en una magnitud relativamente pequeña. En un estudio realizado sobre cuatro elecciones presidenciales en Estados Unidos (McKinney & Warner 2013) se demostró que un 14% de quienes vieron el debate cambiaron su posicionamiento: la mitad de éstos fueron personas que se encontraban indecisas y se decidieron por alguno de los candidatos, mientras que solo un 3,5% cambió su preferencia de un candidato a otro y otro 3,3%, que ya estaba decidido por un candidato previamente, pasó a estar indeciso.

Como muestra el caso del debate entre Barack Obama y John Mccain de 2008, una abrumadora mayoría indicaba que Obama había ganado el debate, pero esto no se traducía enteramente en una captación de votos en la misma proporción (Jones, 2008; Democracy Corps, 2008). De todas formas, sobre los que no cambian su postura y mantienen la preferencia por el mismo candidato, la instancia de debate puede reafirmar esta preferencia de forma más confiable (Benoit, McKinney & Lance Holbert, 2001). Es decir, los debates también sirven para reafirmar a los ya decididos.

 Existen otros efectos de los debates sobre los votantes. Por un lado, hay evidencia de que los debates contribuyen a proveer de más información a la ciudadanía, por lo cual estos pueden tomar decisiones con mayor seguridad y fundamento. En este sentido, también se documenta una disminución del cinismo político, reforzando las actitudes democráticas (McKinney & Chattopadhyay, 2007; McKinney & Rill, 2009). Estos efectos son mayores para quienes miraron debates de elecciones primarias y de elecciones generales que para quienes solo miraron un debate, mostrando que los debates tienen ciertos efectos acumulativos y no son una mera repetición del anterior (McKinney & Warner, 2013). Esto quiere decir que es probable que las reacciones al debate presidencial argentino del 13 de octubre en Santa Fe y al del 20 de octubre en Buenos Aires no sean las mismas sobre aquellos que miren ambos debates.

¿A vos te entusiasma mirar los debates presidenciales? ¿Necesitás verlos para decidir tu voto si aún no estas convencido? ¿A qué le prestás más atención, a lo que dice, a las formas, a los errores no forzados que puedan llegar a cometer? ¿Querés contarnos? Te leemos. 

Como nos gusta decir siempre desde este espacio: participar es importante, no sólo de la votación, sino también del proceso. Para más información, consultá los siguientes sitios:

Web oficial del Debate Presidencial

Todos los datos oficiales sobre las elecciones

Web del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento

 

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