Talentos argentinos: de los cumple de 15 a brillar en Primera

La frase puede tener doble dirección. El fútbol argentino es un cuna de talentos. Y además, los talentos saltan de la cuna para jugar en el fútbol argentino.

Por Cholo Sottile

May 16, 2024

La situación es un poco hija de la necesidad, porque el empobrecimiento económico hace que los clubes se vean obligados a apostar a sus Inferiores. Es difícil tener refuerzos de los que cortan tickets con billeteras flacas. Aunque detrás de ese contexto negativo, que a veces apura el desarrollo de los juveniles, hay un lado alentador: siguen apareciendo pibes que juegan bien en tierra de Diego y de Lionel, como dice la canción del último Mundial. En algún momento se podía sospechar que se iba a cortar la cadena, más que nada después de la tremenda generación que perdió las tres finales, pero no. Será por la inspiración de Maradona y Messi, por la idiosincrasia para competir, o porque Dios juega a la pelota en este lado del mundo, si se permite la exageración. Siempre hay un chico argentino con andar de crack.

Están los famosos Europibes, la camada de Alejandro Garnacho, el delantero que con 19 años encara en el Manchester United y ya tuvo varias citaciones a la Selección Mayor. O de Nico Paz, el único nuestro que se pone la camiseta blanca del Real aunque recién en septiembre cumpla los 20. Aunque más acá, hay jóvenes que levantan a la gente de su platea en las canchas de la liga local. Hoy el torneo se nutre de algunas estrellas que se quieren dar el gusto de jugar en Boca, como Cavani; de monstruos que empezaron a disfrutar de grande y no se quieren ir como Armani; de experimentados que no paran de competir como Enzo Pérez; y de chiquitos que vuelan como Echeverri, Mastantuono, Anselmino y los de Vélez.

Vélez llegó a la final de la Copa de la Liga con un equipo lleno de juveniles del club.

El despegue hacia Europa u otras ligas como Estados Unidos es vertiginoso. Se acaba de ir el Colo Barco al Brighton con sólo 19 años y apenas 7 meses en la Primera de Boca, donde fue uno de los tres mejores jugadores del año en un mini ciclo que terminó con final de Copa Libertadores. Un rato antes o un tiempito después, partieron Farías, Prestianni, Buonanotte, Perrone, Veliz, Lucas Román, Infantino, Avilés, Gauto, Santi Castro… Pero igual vas a la cancha y en River la gente delira por el Diablito Echeverri. El mediapunta que tiene el trotecito de Ponzio y un desequilibrio con cosas de Pablito Aimar, sopló 18 velitas y fue vendido al Manchester City, al margen de que hay chances de que haga una escala en el Girona.

Después de romperla en el Sub 17, a fines del año pasado ya Demichelis lo puso de titular en el partido que definió el Trofeo de Campeones contra Central. A pocos metros de él se cambia Franco Mastantuono, que con 16 años ya se ve en la tapa de los diarios de España por un posible interés del Real Madrid y fue el jugador más joven en gritar un gol con la camiseta de River, récord con el que desbancó a Javier Saviola. En Boca, primero hay un cambio de política: antes formaba jugadores que nutrían a otros equipos; ahora tienen mucho más tiempo de rodaje en su club. De hecho, hace algunos años había más chances de jugar para un pibe que se formaba en Vélez, Lanús, Argentinos, el propio River… Ahora, después de varios que suman partidos acá como Medina y Equi Fernández, o que se fueron como Varela, está amasando al Pampa Anselmino, un central de 19 años que amenaza con quedarse con la número 2 de Boca más allá de los refuerzos que llegaron.

Si el foco se centraliza en las promesas, las luces también van a Independiente. Con esa emblemática camiseta acaba de debutar Tomi Parmo, la joyita desde hace años de las Inferiores. Con apenas 16 años, este volante ofensivo apareció de la mano de Tevez y amaga con ser el de los videos virales. Inteligente, maduro, siempre con los botines sobre la tierra, suma experiencia acá y se desarrolla en las Selecciones Juveniles mientras ya es seguido desde Europa. No lo ayuda el contexto, aunque en una situación exigente debieron madurar rápido los chicos de Vélez. Mucho pibe de La Fábrica jugó la final de la Copa de la Liga con Estudiantes, que perdió por penales pese a ser largo rato superior en Santiago. El capitán del equipo fue Valentín Gómez, con 20 años y nivel consagratorio para el zurdo segundo central. Categoría 2003, y apenas un año más que Thiago Fernández, que volvió loco en ese primer tiempo a Mancuso por la izquierda. Y el gol del empate, con potencia e inspiración, lo inventó Alejo Sarco, un centrodelantero de 18…

En River también aparece Agustín Ruberto, un 9 también de 18 años que ya recibió la bendición de un campeón del mundo como Trezeguet. En San Lorenzo hace rato que se destaca Agustín Giay, de 20 años y más de uno jugando en Primera. Y en Racing suma minutos Baltasar Rodríguez, otro de 20. Como para entender que más allá del apuro por las urgencias del fútbol argentino, y planteles donde hay más chicos que grandes, los que juegan bien tienen que saltar a la cancha. Aun cuando al otro día tiene que ir al colegio o hasta hace un rato iban a los cumple de 15. Son talentosos desde la cuna.

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